Dos semanas después del doblete sísmico del 24 de junio, Venezuela reportó 3.685 muertos, 16.740 heridos y más de 17.900 personas sin vivienda.
El Gobierno de Venezuela informó que la cifra oficial de víctimas mortales por los terremotos de magnitudes 7,5 y 7,2 ascendió a 3.685 personas. Además, reportó 16.740 heridos y más de 17.900 personas que permanecen sin vivienda.
El reporte también indica que 6.462 personas han sido rescatadas desde el inicio de las operaciones y que 86.794 familias han recibido algún tipo de asistencia humanitaria. Los organismos de emergencia mantienen activos 87 campamentos transitorios, donde se brinda alojamiento, alimentación, atención médica y apoyo psicológico a los damnificados.
En materia de infraestructura, el Gobierno informó que 856 edificios presentan daños estructurales, de los cuales 190 colapsaron completamente. Entre las construcciones afectadas se encuentran viviendas, hospitales, centros educativos, puentes y vías de comunicación, especialmente en el estado de La Guaira, la zona más golpeada por el desastre.
Las autoridades señalaron que durante la respuesta humanitaria se han distribuido 9.603 toneladas de alimentos, 8.322.853 litros de agua potable y se han realizado 25.970 atenciones médicas. En las labores participan 29.567 efectivos de organismos de seguridad y protección civil, 28.362 voluntarios y 4.388 rescatistas internacionales provenientes de distintos países.
El monitoreo sísmico continúa de manera permanente. Los organismos especializados reportan 1.076 réplicas desde el doble terremoto, aunque precisan que la frecuencia y magnitud de estos movimientos ha disminuido en los últimos días. No obstante, mantienen la recomendación de permanecer atentos a las instrucciones de Protección Civil debido a la posibilidad de nuevos eventos sísmicos.
Mientras avanzan las operaciones de recuperación, el Gobierno venezolano continúa coordinando con organismos internacionales los programas de reconstrucción de infraestructura y asistencia a las comunidades afectadas, un proceso que podría extenderse durante varios meses debido a la magnitud de los daños.








