Recorrer la Ruta del Agua es descubrir una de las mayores riquezas naturales de Cundinamarca. Impulsada por el Instituto Departamental de Cultura y Turismo (IDECUT), esta experiencia invita a conocer ríos, cascadas, embalses, lagunas y senderos.
La Ruta del Agua no solo conecta paisajes de gran belleza, también acerca a los visitantes a iniciativas locales que han encontrado en el turismo de naturaleza una forma de compartir la historia, la cultura y el valor ambiental de sus territorios.
Cada tramo del recorrido ofrece una experiencia distinta. El sonido de las cascadas, la calma de los embalses y los senderos rodeados de vegetación recuerdan que el agua es mucho más que un recurso natural: es parte de la identidad de Cundinamarca y una de sus mayores riquezas ambientales.
A través de esta apuesta turística, el IDECUT reúne diez municipios que comparten una característica especial: la abundancia de recursos hídricos y escenarios naturales ideales para el ecoturismo y la aventura. La Calera, Guasca, Fómeque, Junín, Gachetá, Gama, Gachalá, Ubalá, Medina y Choachí hacen parte de este recorrido, que invita a descubrir la diversidad de paisajes del oriente cundinamarqués.
En Gachalá, uno de los destinos de la ruta, los viajeros encuentran a Travesías del Oriente, un operador turístico liderado por Carlos Arned Prieto González, quien ha convertido la naturaleza en el escenario principal de experiencias que promueven el respeto por el territorio y el disfrute responsable de sus atractivos.
La oferta incluye senderismo, trekking, ciclomontañismo, canotaje, recorridos por el Embalse del Guavio, turismo minero, alojamiento rural, camping y eventos deportivos de montaña. Cada actividad permite conocer de cerca la riqueza natural del Guavio y vivir experiencias que combinan aventura, paisaje y contacto con las comunidades.
Más allá de las actividades al aire libre, Travesías del Oriente invita a reflexionar sobre la importancia de proteger las fuentes hídricas que abastecen a gran parte del departamento. Cada recorrido se convierte en una oportunidad para comprender el papel del agua en la vida de las comunidades y en la conservación de los ecosistemas.
La Ruta del Agua demuestra que viajar también puede ser una manera de valorar el patrimonio natural. Mientras los visitantes recorren embalses, ríos, lagunas y senderos ecológicos, las comunidades encuentran nuevas oportunidades para compartir su cultura, dinamizar la economía local y cuidar los recursos que hacen único a este territorio.
En Cundinamarca, el agua no solo da vida a los ecosistemas; también conecta municipios, inspira nuevas experiencias y revela paisajes que convierten al departamento en un destino ideal para quienes buscan naturaleza, aventura y tranquilidad.








