Este deporte combina técnicas de combate, disciplina, meditación y formación integral, con una práctica que incluye figuras, defensa personal, manejo de armas y diferentes modalidades de combate.
La Federación Colombiana de Kempo ya trabaja con Indeportes Cundinamarca para desarrollar un proceso que permita acercar esta disciplina a niños, jóvenes y adultos del departamento.
Daniel Tabares Sánchez, presidente de la Federación Colombiana de Kempo, explicó en entrevista con El Dorado Radio que existen dos vertientes dentro de esta disciplina. Una corresponde al kempo tradicional, enfocado en la defensa personal y la tradición marcial, mientras que el Sport Kempo lleva estos conocimientos al escenario competitivo.
“El kempo es un método de defensa personal basado en estructuras bastante avanzadas”, explicó Tabares, quien señaló que la versión deportiva cuenta con diferentes modalidades.
Entre ellas aparecen las figuras, la defensa personal, el kata con manejo de armas orientales y las competencias de combate, con diferentes niveles de contacto.
Uno de los aspectos que los representantes de la Federación quieren transmitir es que el kempo no tiene como objetivo formar personas violentas. La preparación busca que el practicante conozca sus capacidades y tenga herramientas para responder ante una situación de riesgo.
Tabares explicó que, a medida que una persona avanza en su formación, adquiere mayor conocimiento sobre su cuerpo y sobre la fuerza que puede ejercer. Esa preparación también está acompañada por valores y disciplina.
“Si yo me concientizo del poder que tengo, también soy consciente de lo que puedo hacer con una persona”, señaló el presidente de la Federación.
Desde su perspectiva, ese conocimiento debe conducir al autocontrol y a evitar la violencia como primera respuesta.
Leonardo Casallas Cruz, secretario de la Federación Colombiana de Kempo, también destacó el componente mental de esta disciplina. Para él, la práctica de las artes marciales le permitió encontrar herramientas para mantener la calma frente a situaciones complejas.
“Lo más importante que me han ofrecido a mí las artes marciales es poder calmar la mente”, afirmó Casallas.
La formación incluye además meditación y concentración, elementos que los dirigentes consideran parte del desarrollo integral del practicante.
La Federación ya adelanta un trabajo con Indeportes Cundinamarca para ampliar la presencia del kempo en el departamento. El primer paso contempla jornadas de sensibilización en el llamado Triángulo de Occidente, con Mosquera, Funza y Madrid como los primeros municipios.
La intención es acercar la disciplina a la comunidad, explicar en qué consiste y generar espacios para quienes quieran comenzar desde cero.
“La misión que nos encomendaron a nosotros desde Europa es promover el kempo, que la gente aprenda y entienda una disciplina”, explicó Casallas durante la entrevista.
El proceso cuenta con el acompañamiento de Indeportes y busca avanzar hacia una estructura que permita la formación de nuevos practicantes.
Para la Federación, uno de los puntos importantes está en ofrecer una ruta deportiva a quienes decidan continuar con el kempo. La idea es que los niños y jóvenes encuentren opciones para avanzar en su formación y proyectarse hacia competencias nacionales e internacionales.
Los representantes de la Federación también hicieron énfasis en la importancia de que la práctica deportiva tenga entrenadores preparados, controles médicos y una metodología adecuada, especialmente cuando se trabaja con niños y jóvenes.
La propuesta que quieren llevar a Cundinamarca parte de esa visión: utilizar el kempo como una disciplina deportiva y como una herramienta de formación.
“Las artes marciales son un camino de vida”, finalizó Casallas al explicar la importancia que tiene para ellos el proceso que desarrollan.








