Óscar Chauta promueve recorridos pedagógicos que enseñan historia, biodiversidad y tradiciones de Cundinamarca.
Óscar Chauta no se limita a señalar senderos o explicar el origen de un paisaje. Como guía profesional de turismo e integrante del resguardo indígena Chuta Fa Aba de Sesquilé, convierte cada recorrido en una oportunidad para conocer la historia, la naturaleza y las tradiciones que han dado identidad al territorio durante generaciones.
Lo conocí durante una salida organizada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). Más que un recorrido ambiental, la experiencia terminó siendo una conversación sobre memoria, patrimonio y la forma en que las comunidades indígenas entienden su relación con la naturaleza.
Fue allí donde habló de una iniciativa que desarrolla con estudiantes de diferentes instituciones educativas. A través de recorridos pedagógicos, los participantes conocen la historia, la biodiversidad y las tradiciones de territorios que, en muchos casos, permanecen desconocidos para quienes viven cerca de ellos. Las rutas incluyen municipios como Sesquilé, Guatavita, Suesca, Nemocón, Zipaquirá y Cogua, e incluso llegan hasta Bogotá.
Para Óscar, el turismo es una herramienta para despertar la curiosidad y promover el aprendizaje. Los estudiantes no solo observan paisajes o escuchan explicaciones: recorren senderos, conocen prácticas ancestrales, identifican especies nativas y comprenden la importancia de conservar el patrimonio natural y cultural.
Cada salida convierte montañas, caminos y reservas naturales en espacios de aprendizaje donde la geografía, la historia y la cultura dejan de ser conceptos aprendidos en un salón de clase para convertirse en experiencias vividas. Cada parada ofrece una nueva historia y cada recorrido invita a comprender el territorio desde una perspectiva diferente.
Al finalizar la experiencia, los estudiantes regresan con fotografías y recuerdos, pero también con una comprensión más amplia del lugar que visitaron y de la responsabilidad que implica proteger su patrimonio ambiental y cultural.
Historias como la de Óscar Chauta muestran que el turismo también puede ser una herramienta educativa. A través de sus recorridos, acerca a las nuevas generaciones a las raíces culturales de Cundinamarca y demuestra que, en ocasiones, las lecciones más valiosas no se encuentran en un libro, sino en los caminos recorridos y en las voces que conservan la memoria del territorio.








