La crisis en la entrega de medicamentos en Colombia provoca largas filas, colapso en dispensarios y protestas, afectando especialmente a pacientes con enfermedades crónicas y tratamientos de alto costo.
La situación más crítica se registra en Cali, donde usuarios de la Nueva EPS han tenido que pernoctar en las calles frente a sedes de Audifarma para acceder a un turno, en medio de quejas por la desinformación y la lentitud en la atención.
En Bogotá, la situación no es diferente. En sedes como la de Audifarma en el barrio Restrepo, los usuarios denuncian que llevan meses esperando sus tratamientos sin obtener respuesta. Muchos de ellos padecen enfermedades como diabetes, hipertensión, cáncer y patologías autoinmunes, y han alzado su voz para exigir soluciones inmediatas.
En otras regiones como Barranquilla, Bucaramanga, Villavicencio y Neiva, se han presentado protestas pacíficas y bloqueos simbólicos frente a los dispensarios de medicamentos. En algunas ciudades, los usuarios se han encadenado a las instalaciones exigiendo la entrega de sus fórmulas retenidas, mientras organizaciones de pacientes han emitido alertas sobre el riesgo en la continuidad de tratamientos vitales.
El Gobierno nacional ha anunciado la creación de mesas técnicas para revisar la Unidad de Pago por Capitación (UPC) y exigir a los gestores farmacéuticos la normalización inmediata del servicio. El presidente Gustavo Petro denunció el acaparamiento y encarecimiento de medicamentos, señalando a las farmacéuticas de duplicar precios y poner en riesgo los recursos del sistema. Mientras tanto, miles de pacientes en el país siguen sin respuesta ni acceso a sus medicamentos esenciales.