El exciclista corrió junto a Nairo Quintana y ahora es el encargado de la alimentación del equipo Alpecin-Premier Tech.
El camino de Camilo Suárez cambió de rumbo, aunque nunca se alejó del ciclismo. En entrevista con El Dorado Radio, el excorredor contó cómo pasó del pelotón a la cocina, con una historia marcada por dificultades, aprendizaje y una nueva forma de aportar al deporte.
Durante siete años fue ciclista profesional. En ese proceso vivió de cerca las exigencias físicas del alto rendimiento, especialmente en la relación con la alimentación. La presión por mantener un bajo peso lo llevó a tomar decisiones que afectaron su salud y su rendimiento, situación que terminó marcando su retiro en 2014.
“Mi lógica fue dejar de comer, me enfermé y empezó a haber una relación tóxica con la comida”, relató Suárez sobre esa etapa.
“Siempre nos decían que debíamos estar muy delgados, pero nunca nos dijeron cómo lograrlo”, agregó.
Tras su retiro, tomó una decisión que definiría su futuro: estudiar gastronomía. En ese proceso encontró una nueva pasión y una forma distinta de entender la nutrición. Así nació su proyecto como chef especializado en ciclismo.
“Dije: hay que mirar qué fue lo que se hizo mal para explicarle a las nuevas generaciones cómo hay que comer”, explicó.
Con el paso del tiempo, su trabajo lo llevó al máximo nivel. Hoy forma parte del equipo Alpecin-Premier Tech, donde diseña la alimentación de figuras del pelotón internacional como el neerlandés Mathieu van der Poel.
En ese nuevo rol, Suárez promueve una visión distinta de la alimentación en el ciclismo, en la que la calidad de los productos es fundamental.
“Un buen pan, fermentado con masa madre, es el mejor aliado para el ciclista”, afirmó. “Lo que vemos en muchos supermercados no es pan, son masas infladas”, añadió sobre la diferencia entre productos industriales y artesanales.
Además de su trabajo en Europa, el colombiano desarrolló un proyecto personal en Guasca, donde abrió una panadería enfocada en ciclistas y visitantes de la región.
“Quería demostrarle a los ciclistas que comer bien también hace parte del rendimiento”, señaló.
Sobre el presente del ciclismo colombiano, su visión es crítica. Considera que el país mantiene talento, pero enfrenta problemas en los procesos formativos y en la estructura del deporte.
“En Colombia hay ciclistas, pero no hay ciclismo. El problema no es el talento, es la forma en la que se está trabajando”, concluyó.








