La visita de Donald Trump a Pekín dejó, según el internacionalista Javier Sánchez Segura, señales del interés estratégico de Washington por contener el crecimiento económico, tecnológico y geopolítico de China.
La reciente reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín reflejó, para el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Antioquia, Javier Sánchez Segura, un escenario de competencia estratégica entre las dos principales potencias del mundo en medio de las tensiones energéticas, comerciales y militares internacionales.
Durante entrevista en El Tren de la Mañana de El Dorado Radio, Sánchez afirmó que el acercamiento entre Washington y Pekín no debe interpretarse como una alianza sólida, sino como un movimiento estratégico de Estados Unidos frente al crecimiento global de China. “El acercamiento de Estados Unidos es un acercamiento engañoso”, aseguró el académico durante el diálogo.
El docente universitario explicó que la política exterior estadounidense mantiene como prioridad contener el fortalecimiento económico y geopolítico chino, especialmente en áreas relacionadas con comercio, tecnología, inteligencia artificial y energía. Según indicó, la presencia de empresarios tecnológicos estadounidenses dentro de la delegación de Trump demuestra el interés económico detrás de la visita oficial a Pekín.
Sánchez también señaló que uno de los temas centrales de la reunión fue la situación en el estrecho de Ormuz y el impacto internacional derivado de las tensiones con Irán. El académico afirmó que Washington busca que China contribuya diplomáticamente a estabilizar la región para evitar mayores afectaciones sobre el comercio energético y la economía global.
“El interés de Estados Unidos es erradicar cualquier competencia a nivel global”, afirmó el profesor universitario, quien además sostuvo que China mantiene una posición cautelosa frente a Washington debido a las tensiones que persisten sobre Taiwán, comercio y liderazgo internacional.
Finalmente, Sánchez consideró que América Latina no ocupó un papel central dentro de la agenda de la cumbre. Sin embargo, advirtió que cualquier cambio en la relación entre China y Estados Unidos terminará impactando indirectamente a la región en asuntos relacionados con comercio, energía y estabilidad económica internacional.








