El Tribunal Superior de Cundinamarca concluyó que la Fiscalía no acreditó con suficiente evidencia que Jorge Enrique Pizano hubiera fallecido por causas naturales ni que la muerte de su hijo Alejandro obedeciera a una ingesta accidental de cianuro.
El Tribunal Superior de Cundinamarca ratificó la decisión adoptada en marzo de 2024 por el Juzgado Tercero Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Funza, que rechazó la solicitud de preclusión presentada por la Fiscalía General de la Nación. En consecuencia, el ente investigador deberá continuar con las pesquisas y agotar nuevas líneas de investigación antes de solicitar nuevamente el cierre del proceso.
En su decisión, conocida este 14 de julio, el alto tribunal concluyó que la Fiscalía no alcanzó el estándar probatorio necesario para demostrar que Jorge Enrique Pizano falleció por causas naturales y que la muerte de su hijo Alejandro obedeció a una ingesta accidental de cianuro.
Uno de los principales argumentos de la providencia señala que la autopsia practicada a Jorge Enrique Pizano únicamente acreditó la existencia de una enfermedad cardíaca preexistente, pero no estableció que esa hubiera sido la causa eficiente de su muerte. Además, recordó que el médico patólogo indicó que la conclusión de muerte natural fue una inferencia construida por descarte, sin excluir otras posibles causas.
Respecto al fallecimiento de Alejandro Pizano, el Tribunal consideró que tampoco quedó plenamente acreditada la hipótesis de una ingesta accidental de cianuro, por lo que estimó insuficientes las pruebas presentadas por la Fiscalía para cerrar definitivamente el expediente.
Los magistrados también advirtieron vacíos en la investigación relacionados con el acceso a la finca El Ático, ubicada en Subachoque, donde ocurrieron los hechos; la existencia de testimonios contradictorios y la imposibilidad de recuperar parte de las conversaciones contenidas en el teléfono celular de Jorge Enrique Pizano.
La providencia también señala que la Fiscalía debe profundizar la investigación sobre una eventual relación entre las muertes y el caso Odebrecht, teniendo en cuenta que Jorge Enrique Pizano fue excontroller del proyecto Ruta del Sol II, uno de los primeros denunciantes de las presuntas irregularidades en ese contrato y que, según el expediente, había manifestado preocupaciones por su seguridad.
Jorge Enrique Pizano falleció el 8 de noviembre de 2018 en la finca El Ático, en el municipio de Subachoque. Tres días después murió su hijo Alejandro en el mismo lugar, hechos que desde entonces han sido objeto de investigación por parte de las autoridades.








