El proyecto contará con una inversión de $194.000 millones y ofrecerá atención especializada a víctimas de violencia sexual, reclutamiento forzado y ejecuciones extrajudiciales.
Durante años, cientos de víctimas de violencia sexual soñaron con un lugar distinto a un hospital convencional. Un espacio donde la atención médica estuviera acompañada de escucha, reparación y dignidad.
Hoy ese proyecto está más cerca de convertirse en realidad, el Hospital de La Paz recibió la aprobación del CONPES, un paso que garantiza respaldo técnico y financiero para iniciar su proceso de licitación y posterior construcción.
Detrás del proyecto hay años de trabajo conjunto entre organizaciones de víctimas, entidades del Sistema Integral de Paz y equipos técnicos que buscaron responder a una pregunta sencilla, pero profunda: ¿cómo debería ser un lugar pensado para sanar las heridas que deja la violencia sexual?
El proyecto será liderado por el Hospital San Juan de Dios de Bogotá y representará la primera expansión de esta institución fuera de la capital del país.
La infraestructura estará ubicada en el municipio de Cumaral, Meta, y ofrecerá atención especializada en salud física, mental y emocional para víctimas de violencia sexual, reclutamiento forzado y ejecuciones extrajudiciales.
Pilar Rueda Jiménez, asesora de dirección y coordinadora del equipo de género de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, recordó que la iniciativa nació precisamente de una solicitud realizada por víctimas de este delito. “Es un súper avance, tengo que decirlo porque es el resultado de un trabajo largo de varios años que hemos compartido con las víctimas de violencia sexual”, afirmó.
Según explicó, la iniciativa nació a partir de una solicitud realizada por víctimas de violencia sexual que plantearon la necesidad de contar con un centro especializado para su atención.
El modelo toma como referencia el Hospital Pansi, creado en la República Democrática del Congo por el médico Denis Mukwege, Premio Nobel de Paz en 2018.
Rueda señaló que el alcance del hospital trasciende la atención exclusiva a víctimas del conflicto. “Este hospital no sólo va a atender a las víctimas que lo han solicitado como medida de reparación, sino que va a atender a las miles de víctimas que lamentablemente sigue dejando este delito”, indicó.
Además, mencionó que “La guerra no se inventó la violencia sexual. La guerra usa la violencia sexual como un mecanismo de terror”, al recordar que Medicina Legal registró 28.580 casos de violencia sexual durante 2024, la mayoría contra niños, niñas y adolescentes.
La elección del Meta respondió a varios factores, de acuerdo con la funcionaria, la Orinoquía y la Amazonía registran altos índices de violencia sexual que históricamente han tenido baja cobertura institucional. A ello se suma la intención de desarrollar el enfoque territorial del Acuerdo de Paz y la donación del predio por parte de la familia Quintero. “La paz tiene que llevar obras de grandes dimensiones, como esta, con una magnitud que impacte el desarrollo de la región”, explicó.
El proyecto se ha construido en un ejercicio participativo junto a las víctimas, donde sus experiencias y necesidades fueron incorporadas desde las primeras etapas de planeación. Sus voces llegaron hasta las mesas de trabajo lideradas por el arquitecto chileno Alejandro Aravena, quien recogió sus propuestas para diseñar un espacio pensado desde la atención, la dignidad y la recuperación. “Logró un diseño arquitectónico increíble. Va a ser también una obra de arte”, aseguró Rueda.
El complejo contará con 25.000 metros cuadrados de construcción, servicios de mediana y alta complejidad, atención materno infantil, espacios culturales, auditorios y un museo. Para la asesora UIA de la JEP, el proyecto representa una forma tangible de materializar el enfoque de género y las medidas de reparación establecidas en el Acuerdo de Paz.
Finalmente, Rueda destacó que el hospital tendrá una inversión de $194.000 millones y que la meta es iniciar su construcción el próximo año. “Vamos a mostrar que es posible hacerlo bien y rápido, sin trampa, sin corrupción, sin dejar a medias”, concluyó.








