La ofensiva combinó misiles balísticos, misiles de crucero y centenares de drones contra Kiev y otras regiones ucranianas, dejando víctimas civiles y nuevos daños a la infraestructura residencial.
Al menos diez personas murieron y cerca de cien resultaron heridas este 2 de junio tras un ataque masivo lanzado por Rusia contra varias ciudades de Ucrania. Las autoridades de Kiev informaron que fueron utilizados 73 misiles y 656 drones, en una de las mayores operaciones aéreas registradas desde el inicio de la guerra.
Los principales impactos se registraron en Kiev, donde cuatro personas fallecieron y al menos 58 resultaron heridas, entre ellas varios menores de edad. Las explosiones alcanzaron zonas residenciales de la capital y provocaron incendios, derrumbes parciales y daños en edificios de apartamentos.
Equipos de emergencia trabajaron durante toda la madrugada en labores de búsqueda y rescate ante el temor de que hubiera personas atrapadas bajo los escombros.
Las autoridades ucranianas también reportaron afectaciones en las ciudades de Dnipró y Járkiv. En Dnipró murieron cinco personas y otras 25 resultaron heridas, mientras que en Járkiv se registraron al menos diez lesionados después del impacto de drones y misiles.
La Fuerza Aérea de Ucrania señaló que el ataque incluyó misiles balísticos y de crucero lanzados simultáneamente desde diferentes plataformas.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó la ofensiva y aseguró que estuvo dirigida contra instalaciones del complejo industrial militar ucraniano e infraestructura considerada estratégica. Moscú afirmó que la operación fue una respuesta a recientes ataques ejecutados por Ucrania dentro del territorio ruso. En paralelo, autoridades de la región rusa de Krasnodar informaron que un ataque con drones ucranianos provocó un incendio en la refinería de Ilski.
La nueva escalada ocurre en medio de un aumento sostenido de los bombardeos de largo alcance entre ambos países. Desde comienzos de 2026, Rusia ha incrementado el uso combinado de drones y misiles en ataques contra ciudades ucranianas, mientras Kiev ha ampliado sus operaciones contra instalaciones militares, energéticas y logísticas dentro de Rusia. El recrudecimiento de las hostilidades mantiene la presión sobre la población civil y complica los esfuerzos diplomáticos para reducir la intensidad del conflicto.








