Proyectos agrícolas y avícolas desarrollados en Beltrán y Jerusalén buscan generar ingresos, fortalecer la seguridad alimentaria y reducir la presión sobre uno de los ecosistemas más vulnerables del país.
Más de 30 familias campesinas de los municipios de Beltrán y Jerusalén comenzaron a transformar su forma de producir gracias a proyectos impulsados por la Gobernación de Cundinamarca, los cuales les ofrecen nuevas alternativas para generar ingresos sin afectar el bosque seco tropical.
La estrategia está dirigida a comunidades que durante años dependieron de actividades como la producción de carbón vegetal. Hoy, con apoyo técnico y productivo, estas familias están incursionando en actividades agrícolas y avícolas que les permiten mejorar su economía y, al mismo tiempo, contribuir a la conservación del medio ambiente.
En Beltrán se puso en marcha un proyecto para el cultivo de melón, con una inversión cercana a los $70 millones entre la Secretaría de Bienestar Verde y la Secretaría de Agrocampesinado. La iniciativa permitió establecer la primera hectárea de este cultivo en el municipio, abriendo una nueva alternativa comercial para los productores.
En ese mismo municipio también fueron fortalecidas diez unidades productivas con la entrega de más de mil gallinas ponedoras, además de equipos, infraestructura e insumos para impulsar la producción de huevos y fortalecer la seguridad alimentaria de las familias beneficiadas.
En Jerusalén, otras 20 familias recibieron 1.600 gallinas ponedoras, materiales y herramientas para adecuar núcleos avícolas, gracias a un proyecto desarrollado entre la Gobernación y la Alcaldía Municipal, con una inversión de $110 millones.
El secretario de Bienestar Verde, Diego Cárdenas Chala, destacó que estas iniciativas buscan ofrecer alternativas reales para las comunidades rurales. “En Cundinamarca le apostamos a la sostenibilidad, le apostamos a la ruralidad y creemos que este es el camino para seguir construyendo territorios sostenibles, adaptados y resilientes”, afirmó.
Además de generar nuevas fuentes de ingreso para las familias campesinas, estos proyectos buscan disminuir la presión sobre el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país, promoviendo actividades productivas compatibles con su conservación.
Las acciones hacen parte de la estrategia de cambio climático del departamento, que busca acompañar a las comunidades rurales con proyectos que mejoren su calidad de vida y, al mismo tiempo, contribuyan a proteger los recursos naturales de Cundinamarca.








