La bogotana superó a su compatriota Camila Valbuena, quien finalizó en el segundo puesto a 31 segundos.
Jessica Parra se coronó campeona de la Vuelta a Costa Rica Femenina, después de ganar la contrarreloj individual y defender el liderato en la jornada definitiva, un título que vuelve a ponerla en lo más alto después de varios años de dificultades en su carrera deportiva.
La colombiana llegó a Costa Rica con un equipo reducido, apenas tres corredoras frente a conjuntos que contaban con siete integrantes, pero encontró en la contrarreloj el momento decisivo. En la escalada se quedó prácticamente sola, sin referencias de sus principales rivales y obligada a confiar en sus propias piernas y en el trabajo realizado durante la preparación.
“Aunque yo no me lo esperaba, todos estos años he trabajado mucho por eso”, contó Jessica en diálogo con El Dorado Radio.
La única referencia que recibió durante la prueba llegó cuando una compañera, que no pudo competir por falta de permisos, le informó cerca del último kilómetro que estaba aventajando a Camila Valbuena. El dato le confirmó que estaba haciendo una gran contrarreloj, pero también hizo que esos últimos metros parecieran interminables.
“Ese último kilómetro fue eterno”, recordó.
Jessica cruzó la meta con un tiempo que le permitió quedarse con la victoria y tuvo que esperar cerca de 20 minutos en la silla caliente para saber si ninguna de las corredoras que faltaban podía superarla. Finalmente llegó la confirmación: era la ganadora.
El título en Costa Rica no apareció de la nada. Detrás está una historia marcada por el talento, las lesiones, la falta de oportunidades y un largo proceso para recuperar la confianza.
Jessica fue campeona mundial juvenil y, con apenas 18 años, tenía la ilusión de seguir creciendo internacionalmente. Incluso, buscó una oportunidad en el Centro Mundial de Ciclismo, convencida de que podía ser una puerta para llegar a Europa, pero no recibió el apoyo que esperaba.
“Después del Mundial pensé que podría llegar a lograr otras cosas, pero no conté con el suficiente apoyo”, explicó.
Después llegó una lesión y, según relató, también sintió que algunas personas le dieron la espalda. Entonces tomó una decisión: volver a trabajar y reconstruir su nivel desde la ruta.
“Me dediqué estos últimos años a retomar de nuevo mi nivel y a correr en la ruta”, señaló.
En Costa Rica también apareció un elemento que Jessica considera fundamental: la confianza. Su entrenador le había entregado las indicaciones para afrontar la contrarreloj y confiaba en que ella podía conseguir los números necesarios.
“Muchas veces nuestros entrenadores confían más en nosotros que lo que en nosotros mismos”, dijo.
Esa frase resume buena parte de su proceso. Porque si algo cambió desde aquella joven campeona mundial hasta la Jessica que ganó en Costa Rica fue la manera de afrontar la presión.
“Antes era una persona que se presionaba demasiado si no salían las cosas bien, pero ahora soy consciente de que si las cosas no se dan el día de hoy, pues mañana tengo una nueva oportunidad”, explicó.
Hoy disfruta más de la bicicleta, incluso en los momentos de mayor exigencia. Antes de la última jornada de la Vuelta sabía que iba a tener que defenderse con un equipo de apenas tres corredoras, pero decidió afrontar el reto de otra manera.
“Dije, bueno, vamos a disfrutarlo, que pase lo que tenga que pasar”, contó.
El campeonato de Costa Rica no significa para Jessica que la historia esté completa. Por el contrario, la victoria volvió a abrirle objetivos que tenía pendientes.
Quiere regresar a la pista, una modalidad que sigue disfrutando, pero también tiene una meta personal en Colombia: ganar un Campeonato Nacional y la Vuelta a Colombia.
Después de todo lo que ha vivido, la campeona de Costa Rica ya no mira el ciclismo de la misma manera. Ha aprendido a disfrutar el proceso, a manejar la presión y, sobre todo, a seguir intentándolo.
“Siempre hay que intentarlo hasta el final”, concluyó.








