La autoridad ambiental inspeccionó predios de la vereda El Conde y no encontró rastros, reportes de avistamiento ni afectaciones asociadas a la presencia de un gran felino.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, aclaró la situación generada por la circulación de información sobre la supuesta presencia de un jaguar en la cuenca baja del río Bogotá, específicamente en la vereda El Conde del municipio de Quipile.
Luego de recibir el reporte ciudadano, profesionales de fauna silvestre de la Dirección Regional Tequendama de la CAR se desplazaron hasta el sector para realizar una inspección detallada del área y verificar las condiciones reportadas por la comunidad.
Durante las labores de campo, los equipos técnicos realizaron recorridos por diferentes predios de la zona, revisando posibles rastros o señales que permitieran determinar la presencia del felino. Sin embargo, los propietarios de las fincas manifestaron no haber observado ningún ejemplar y tampoco reportaron afectaciones relacionadas con pérdida de animales domésticos o ataques de fauna silvestre.
De acuerdo con la autoridad ambiental, las verificaciones adelantadas no permitieron encontrar evidencia que confirme la presencia de un jaguar en este punto del departamento de Cundinamarca. La revisión incluyó el análisis de la información disponible y la inspección directa en el territorio.
Adicionalmente, la CAR indicó que la imagen difundida a través de redes sociales fue sometida a un análisis técnico preliminar, en el cual se identificaron indicios de posible alteración digital mediante herramientas de inteligencia artificial.
La Corporación explicó que, aunque no existe confirmación de la presencia del animal en Quipile, no se descarta que una imagen de este tipo pueda corresponder a otro lugar del país o a zonas donde esta especie tiene distribución natural en América.
Ante esta situación, la autoridad ambiental hizo un llamado a la ciudadanía, medios de comunicación y comunidades para verificar la información antes de difundir contenidos relacionados con fauna silvestre, con el propósito de evitar confusión o generar percepciones equivocadas sobre la presencia de especies en determinadas zonas.
La CAR recordó que la circulación de información sin confirmar puede ocasionar preocupación entre los habitantes y afectar los procesos de protección de la biodiversidad, debido a que puede generar temor hacia animales silvestres que cumplen funciones importantes dentro de los ecosistemas.







