La organización chiita rechazó el acuerdo anunciado en Washington y abrió un nuevo escenario de incertidumbre sobre los esfuerzos diplomáticos para detener los enfrentamientos en la frontera israelí-libanesa.
Las autoridades libanesas informaron que el mecanismo de cese de hostilidades negociado con mediación estadounidense dependía de la aprobación de todas las partes involucradas. Sin embargo, la negativa de Hezbolá frenó la implementación de una tregua que podría haber entrado en vigor en las próximas 24 horas.
El acuerdo, anunciado en Washington, contemplaba un cese de las operaciones militares condicionado a la suspensión total de los ataques por parte del grupo chiita respaldado por Irán.
Horas antes del rechazo, el presidente del Líbano, Joseph Aoun, había manifestado que un alto el fuego podría comenzar en un plazo de 24 horas una vez se recibiera la aprobación de todas las partes involucradas. El mandatario explicó que la propuesta se encontraba en etapa de consultas internas y que la posición oficial sería transmitida posteriormente a los mediadores estadounidenses.
Pese a los avances diplomáticos, Israel dejó claro que mantendrá sus operaciones militares en el sur del Líbano. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, aseguró que las tropas permanecerán en las zonas estratégicas ocupadas y continuarán actuando contra lo que calificó como infraestructura terrorista de Hezbolá. Además, afirmó que Israel conserva libertad de acción para responder a cualquier ataque que amenace su territorio.
La tensión sobre el terreno persiste. La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) informó la muerte de un casco azul y heridas a otros dos efectivos tras un bombardeo que impactó una de sus bases en el sur del país. El incidente se suma a la preocupación internacional por una posible ampliación del conflicto, mientras Washington intenta consolidar un acuerdo que permita reducir la violencia en una región marcada por meses de enfrentamientos entre Israel, Hezbolá e Irán.








