Más del 30 % de pacientes con cáncer de pulmón avanzado y mutaciones RAS respondió al daraxonrasib. Un ensayo mayor determinará cómo se compara con la quimioterapia.
Un medicamento recientemente aprobado en Estados Unidos para determinados casos de cáncer de páncreas mostró actividad contra tumores de pulmón asociados a mutaciones RAS, según un estudio publicado en The New England Journal of Medicine.
El ensayo incluyó a 136 pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas avanzado que ya habían recibido otros tratamientos. Todos presentaban mutaciones en genes de la familia RAS, alteraciones que favorecen el crecimiento de algunos tumores y que aparecen aproximadamente en el 30 % de los pacientes con este tipo de cáncer de pulmón.
Los investigadores administraron diferentes dosis diarias de daraxonrasib. La proporción de pacientes cuyos tumores se redujeron suficientemente para ser considerados una respuesta objetiva estuvo entre el 31 % y el 37 %, dependiendo de la dosis.
El resultado es relevante porque las proteínas RAS fueron consideradas durante décadas especialmente difíciles de atacar con medicamentos. Daraxonrasib utiliza un mecanismo que permite bloquear estas proteínas cuando se encuentran activas e interferir así con las señales que favorecen el crecimiento de las células cancerosas.
El medicamento ya había demostrado resultados frente al cáncer de páncreas, enfermedad en la que más del 90 % de los tumores presentan mutaciones activadoras de RAS. Un ensayo de fase 3 con 500 pacientes encontró una supervivencia significativamente mayor con daraxonrasib que con quimioterapia, resultado que precedió a su aprobación en Estados Unidos.
Los nuevos resultados, sin embargo, no significan que daraxonrasib sea ya un tratamiento aprobado contra el cáncer de pulmón. El estudio corresponde a fases 1 y 2 y tenía como objetivo principal evaluar su seguridad.
La toxicidad fue considerable: el 54 % de los participantes presentó eventos adversos de grado 3 o superior. Entre los problemas registrados estuvieron neumonía, diarrea, erupciones cutáneas y anemia.
Ahora está en marcha un estudio de mayor tamaño que comparará directamente daraxonrasib con la quimioterapia estándar. Ese ensayo deberá determinar si el medicamento consigue prolongar la supervivencia y durante cuánto tiempo mantiene controlada la enfermedad.








