La estrategia busca que familias que antes dependían de la producción de carbón vegetal obtengan ingresos mediante proyectos agrícolas y avícolas.
Familias campesinas de Beltrán y Jerusalén comenzaron a reemplazar la producción de carbón vegetal por cultivos de melón y proyectos avícolas, como parte de una estrategia de la Gobernación de Cundinamarca para reducir la tala de árboles y proteger el Bosque Seco Tropical.
La iniciativa promueve un modelo de reconversión productiva dirigido a hogares que históricamente obtenían sus ingresos de la transformación de madera en carbón vegetal, una actividad que ha contribuido al deterioro de este ecosistema.
El gobernador Jorge Emilio Rey explicó que el programa busca ofrecer alternativas económicas que permitan conservar el bosque sin afectar el sustento de las comunidades rurales.
“Ahora les hemos propuesto a decenas de familias de los municipios de Beltrán y Jerusalén un modelo de reconversión y sustitución productiva que les permite dejar atrás la tala para apostarle a nuevas alternativas, como el cultivo de melón y la producción avícola”, afirmó.
El cultivo de melón fue seleccionado por las condiciones climáticas de la zona, mientras que la producción avícola busca generar ingresos permanentes y contribuir a la seguridad alimentaria de las familias beneficiadas.
La estrategia es desarrollada con el apoyo de las alcaldías de Beltrán y Jerusalén, así como de las secretarías de Bienestar Verde y Agrocampesinado de la Gobernación de Cundinamarca, que brindan acompañamiento técnico a los productores.
El Bosque Seco Tropical es uno de los ecosistemas más amenazados del país. Según la Gobernación, solo permanece cerca del 10 % de su cobertura original, debido, entre otros factores, a la transformación del suelo y la tala de árboles.
Con este programa, la administración departamental busca reducir la presión sobre este ecosistema mediante actividades agropecuarias compatibles con la conservación ambiental y la generación de ingresos para las comunidades rurales.








