La estrategia “Sembradores de Oxígeno” tiene acciones en más de 60 municipios y una meta de 1,5 millones de árboles durante el cuatrienio.
Cundinamarca alcanzó 890.000 árboles sembrados en distintos ecosistemas estratégicos, como parte de la meta de establecer 1,5 millones durante el cuatrienio.
La estrategia, denominada “Sembradores de Oxígeno”, incluye restauración ecológica, recuperación ambiental, protección de fuentes hídricas, producción de especies nativas y participación comunitaria.
Según la Secretaría de Bienestar Verde, el departamento mantiene un promedio cercano a 30.000 árboles sembrados cada mes y desarrolla acciones en más de 60 municipios.
“En el último año hemos crecido a un ritmo de 30.000 árboles mensuales y nos acercamos a los 900.000 árboles para llegar a esa gran meta de un millón y medio de árboles establecidos en Cundinamarca”, señaló Diego Cárdenas Chala, secretario de Bienestar Verde.
La estrategia surgió como respuesta a problemáticas asociadas con deforestación, incendios forestales y deterioro de ecosistemas estratégicos en varias zonas del departamento.
Del total de árboles sembrados, 416.000 plántulas fueron producidas en el Macrovivero Central de Tibaitatá, ubicado en Mosquera.
Otros 120.000 individuos corresponden a material vegetal adquirido y distribuido en municipios sin capacidad propia de producción.
Las 354.000 siembras restantes provienen de una red de 36 viveros regionales y municipales.
Estos viveros han recibido asistencia técnica, insumos y acompañamiento especializado mediante inversiones superiores a $2.000 millones, dirigidas a mejorar capacidades locales y producción de especies nativas.
La iniciativa también incluye procesos de formación ambiental a través de la Escuela Generadores de Oxígeno, que ha capacitado a 183 viveristas y líderes ambientales en restauración ecológica, producción vegetal, monitoreo y apropiación del territorio.
Las mujeres representan el 62 % de las personas participantes en estos procesos de formación.
Además del componente comunitario, el programa incorpora herramientas tecnológicas como Sistemas de Información Geográfica, SIG, drones y mecanismos de trazabilidad.
Estas herramientas permiten monitorear el material vegetal, priorizar áreas con degradación ambiental y apoyar la toma de decisiones sobre restauración ecológica.
La estrategia busca que comunidades, viveristas, autoridades y organizaciones locales participen en la recuperación de ecosistemas y en la protección del agua en distintas regiones de Cundinamarca.








