El fenómeno de El Niño alcanzaría una probabilidad superior al 90% desde septiembre de 2026, según el IDEAM, con efectos como aumento de temperaturas y reducción de lluvias que impactarían a Cundinamarca.
Las proyecciones del IDEAM advierten un aumento sostenido en la probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño durante 2026, con posibles efectos en varias regiones del país, incluida Cundinamarca. De acuerdo con los boletines técnicos más recientes, existe una probabilidad del 61% de que se establezcan condiciones entre mayo y julio, cifra que aumentaría progresivamente hasta superar el 90% a partir de septiembre. Para el último trimestre del año se prevé una intensidad moderada o superior.
Este comportamiento climático podría traducirse en disminución de lluvias y aumento de temperaturas entre 2 y 4 grados por encima de los promedios habituales. En Cundinamarca, esto implicaría mayor riesgo de incendios forestales, estrés hídrico y afectaciones en actividades agrícolas, especialmente en zonas rurales donde la disponibilidad de agua es determinante.
En el departamento, los primeros indicadores ya reflejan variabilidad climática. El sistema Chingaza se encuentra alrededor del 42,47 % de su capacidad, con tendencia descendente, mientras que el agregado norte de embalses está en 56,31 % y el sur en 93,77 %, lo que evidencia diferencias en la disponibilidad de agua en el territorio.
A este panorama se suman alertas hidrometeorológicas activas. Actualmente, 24 municipios están en alerta naranja por crecientes súbitas en cuencas como los ríos Bogotá, Negro y Humea, con afectación en zonas como La Mesa, Girardot, Villeta, Guaduas y Paratebueno. También se mantienen alertas por deslizamientos de tierra en al menos nueve municipios, con nivel rojo en El Colegio y Medina, y nivel naranja en Fusagasugá, Sibaté, Guatavita y Silvania.
Estos contrastes —entre lluvias en algunas zonas y riesgo de sequía en el mediano plazo— evidencian la complejidad del comportamiento climático actual. En un departamento con alta ruralidad como Cundinamarca, este escenario podría afectar cultivos, el abastecimiento de agua para consumo y aumentar la probabilidad de incendios forestales en temporadas secas prolongadas.
Además, hacia finales de año se prevé un fenómeno más intenso, con un posible aumento de la temperatura del océano Pacífico de hasta 1,5 °C por encima de lo habitual, lo que podría generar efectos más marcados en el clima.
La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres, advirtió sobre la necesidad de anticipar medidas: “Los impactos inminentes en el clima de nuestro país incluyen un mayor riesgo de incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectaciones en la producción de alimentos, entre otros. Este es un momento para anticiparnos”.
Por su parte, la directora del IDEAM, Ghisliane Echeverry Prieto, señaló que los impactos no serán uniformes en todo el país, aunque en la mayoría de regiones se asocian con reducción de precipitaciones y aumento de temperaturas. El IDEAM reiteró que el fenómeno aún no está oficialmente consolidado, ya que requiere un acoplamiento sostenido entre océano y atmósfera, aunque las condiciones actuales ya influyen en el comportamiento climático.
Desde la Gestión del Riesgo de Cundinamarca se mantiene monitoreo permanente. Los reportes recientes indican cielo entre parcial y mayormente nublado, con probabilidad de lluvias ligeras a moderadas en el sur y oriente del departamento, lo que confirma que el clima continúa presentando variaciones mientras se define el comportamiento del fenómeno.








