La CAR impuso una medida preventiva tras encontrar vertimientos sin permiso y una intervención en zona de protección de una quebrada.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca impuso una medida preventiva en una vereda de Zipaquirá tras evidenciar vertimientos de aguas residuales provenientes de un establo sin autorización ambiental.
La situación fue detectada durante una visita técnica realizada luego de una denuncia ciudadana. En el lugar, los funcionarios encontraron una mezcla de estiércol y agua utilizada en la limpieza de instalaciones pecuarias, que era conducida por tuberías hacia la parte baja del terreno sin tratamiento ni control.
Según la entidad, estos residuos continuaban su recorrido hacia otras zonas, lo que aumentaba el riesgo de contaminación del suelo y de fuentes hídricas cercanas.
Mauricio Garzón, director regional Sabana Centro de la CAR, señaló que el principal problema radica en la falta de manejo adecuado de los vertimientos. “No contaba con ningún tipo de tratamiento, lo que pone en riesgo los recursos naturales”, explicó.
Durante la inspección, también se identificó un reservorio construido dentro de la ronda de protección de una quebrada, una intervención que, de acuerdo con la autoridad ambiental, puede alterar el flujo natural del agua y generar riesgos como erosión o inundaciones.
Garzón advirtió que las rondas hídricas cumplen una función importante en la regulación del recurso hídrico y en la prevención de emergencias, por lo que su ocupación indebida afecta el equilibrio ambiental del territorio.
Ante estos hallazgos, la CAR ordenó la suspensión inmediata de los vertimientos y el cese de las actividades que generaban afectación, mientras se adelantan las actuaciones administrativas correspondientes para definir medidas correctivas.








