Una denuncia ciudadana permitió a la CAR, con apoyo de la Alcaldía de Viotá y la Policía Nacional, verificar la tala de más de 6.000 árboles en la vereda Calandaima, afectando un ecosistema de Bosque Seco Tropical.
Una intervención conjunta liderada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), con el acompañamiento de la Alcaldía de Viotá y la Policía Nacional, dejó al descubierto una grave afectación ambiental en la vereda Calandaima, donde fueron talados más de 6.000 árboles y arbustos en un área cercana a las ocho hectáreas.
La actuación de las autoridades se produjo tras la denuncia presentada por un habitante del municipio, quien alertó sobre una posible tala masiva en un predio rural de esta zona del Tequendama. En respuesta, técnicos de la Dirección Regional Tequendama de la CAR, junto con profesionales del Laboratorio Ambiental de la entidad, realizaron una inspección en terreno utilizando drones de última tecnología y herramientas especializadas para la captura y análisis de información geoespacial.
Los primeros resultados del reconocimiento permitieron establecer la magnitud de la intervención, evidenciando la eliminación de miles de árboles y arbustos de diferentes tamaños y especies. Aunque las autoridades continúan recopilando información técnica para determinar con precisión el alcance de los daños, el impacto ambiental identificado genera preocupación debido a las características ecológicas del área afectada.
Durante el procedimiento se presentó una persona que reconoció haber ejecutado la tala y manifestó su disposición de comparecer ante las autoridades competentes. Esta situación quedó registrada dentro de las actuaciones adelantadas por la Corporación, que actualmente prepara el informe técnico oficial con base en las evidencias recopiladas durante la visita de inspección.
Dicho documento será determinante para establecer las medidas administrativas y ambientales que podrían adoptarse frente a esta presunta infracción. La valoración incluirá aspectos relacionados con la afectación de la cobertura vegetal, el impacto sobre el suelo, las fuentes hídricas cercanas y las especies de fauna que habitan el sector.
La directora regional Tequendama de la CAR, Nidia Cruz, advirtió que, aunque no todos los árboles intervenidos corresponden a especies nativas, las consecuencias para el ecosistema son significativas debido a la importancia ambiental del territorio afectado.
Según explicó la funcionaria, la tala se registró en un ecosistema de Bosque Seco Tropical, considerado uno de los más vulnerables y amenazados del país. Este tipo de bosque cumple funciones esenciales para la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y la protección de los suelos, por lo que cualquier intervención no autorizada genera repercusiones de gran alcance.
La CAR destacó que este caso evidencia la importancia de la participación ciudadana en la protección del patrimonio ambiental de Cundinamarca. Gracias a la información suministrada por la comunidad fue posible activar los mecanismos de control y verificar la situación en terreno, permitiendo documentar una intervención que podría generar consecuencias ecológicas de largo plazo.








