Los recorridos permiten conocer cultivos, procesos de producción, relatos campesinos y escenarios vinculados con la cultura cafetera de Cundinamarca.
En la provincia del Tequendama, visitantes nacionales e internacionales encuentran espacios turísticos rurales para acercarse a la tradición cafetera de Cundinamarca.
Los recorridos permiten conocer cultivos, procesos de producción del café, historias campesinas y escenarios que conservan parte de la memoria rural del departamento.
Estas experiencias muestran cómo la cultura cafetera sigue ligada a la identidad económica y social de varias zonas rurales de Cundinamarca.
La ruta hacia este sector atraviesa caminos rurales y paisajes de montaña en una región históricamente asociada con la producción de café.
Durante las visitas, los turistas recorren cultivos, espacios tradicionales de hacienda y áreas relacionadas con la historia de familias campesinas.
En cada parada se abordan aspectos sobre producción, recolección y transformación del café, así como las dinámicas sociales que rodean esta actividad.
Uno de los espacios que hace parte de esta oferta es la Hacienda Mesitas de Santa Inés, que ha abierto sus puertas a visitantes interesados en el turismo cafetero y cultural.
El lugar también ha despertado interés por su relación con escenarios asociados a la producción televisiva Café con Aroma de Mujer.
La guía profesional de turismo Ángela María Rojas Morales acompaña recorridos orientados a explicar el valor cultural y productivo del café en el territorio.
Su trabajo se centra en conectar a los visitantes con las prácticas del campo, las experiencias de comunidades campesinas y los cambios del turismo experiencial.
Según Rojas Morales, muchos viajeros ya no buscan únicamente conocer un lugar, sino entender el contexto de los territorios que recorren y la vida campesina alrededor de la producción cafetera.
El movimiento turístico alrededor del café también ha vinculado a habitantes locales en actividades como recorridos guiados, comercio y servicios de apoyo en zonas rurales.
Más allá de su relación con la televisión, estos espacios reflejan la importancia que mantiene el café en distintas zonas rurales de Cundinamarca y su vínculo con la memoria, la cultura y la economía de familias campesinas.








