La autoridad ambiental señaló que esas prácticas peligrosas son el desperdicio de agua potable, las quemas agrícolas, la falta de aprovechamiento de aguas lluvias, la deforestación y las fugas en redes.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) alertó sobre cinco prácticas que podrían intensificar los impactos del fenómeno de El Niño en el territorio e hizo un llamado a ciudadanía, productores y administraciones municipales para adoptar medidas preventivas frente a posibles escenarios de sequía, incendios forestales y presión sobre el recurso hídrico.
Según la entidad, entre las conductas que requieren corrección inmediata se encuentran el uso no prioritario de agua potable, las quemas agrícolas, el desaprovechamiento de aguas lluvias, la afectación de ecosistemas estratégicos y las pérdidas de agua ocasionadas por fugas o deficiencias en redes de abastecimiento.
El director general de la CAR, Alfred Ballesteros, advirtió que buena parte de las emergencias asociadas a temporadas secas se agravan por acciones humanas que pueden evitarse. “Hoy el mayor riesgo no es solamente el clima. El problema es seguir actuando igual pese a las alertas. Si no corregimos prácticas que desperdician agua o deterioran los ecosistemas, el impacto será mucho más fuerte”, señaló.
Uno de los llamados de la Corporación está relacionado con el uso de agua potable en actividades consideradas no esenciales, como lavado de vehículos, riego de jardines, llenado de piscinas o limpieza de fachadas y andenes, especialmente en contextos de posible reducción en la disponibilidad del recurso.
La autoridad ambiental también alertó sobre las quemas agrícolas y prácticas productivas con alto consumo de agua. Explicó que las altas temperaturas, la baja humedad y los vientos fuertes pueden convertir quemas menores en incendios forestales, mientras que sistemas ineficientes de riego, captaciones excesivas y expansión agropecuaria sobre ecosistemas sensibles aumentan la presión sobre fuentes hídricas.
Otro de los aspectos señalados por la entidad es la necesidad de aprovechar el agua lluvia mediante sistemas de almacenamiento y recolección. En ese sentido, recordó que avanza en proyectos de reservorios y tanques en distintos municipios como herramienta de adaptación frente a la variabilidad climática.
La CAR incluyó además la deforestación entre los factores que incrementan la vulnerabilidad del territorio frente a sequías e incendios, al reducir la capacidad natural de regulación hídrica. Como parte de sus acciones de restauración ambiental, reportó la siembra de 70.055 árboles entre 2024 y 2025 y otros 32.500 durante 2026, dentro de la meta institucional de cinco millones de árboles para el periodo 2024–2027.
Finalmente, la entidad llamó la atención sobre las pérdidas de agua generadas por fugas, redes deterioradas y falta de mantenimiento en algunos sistemas de acueducto y viviendas. “Hay municipios que todavía pierden porcentajes muy altos del agua antes de que llegue a los hogares. En medio de una amenaza de sequía, eso es insostenible”, concluyó Ballesteros.








