Las primeras infraestructuras beneficiarán a municipios de Cundinamarca y Boyacá.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) entregará 15 Aulas Ambientales Forestales, que beneficiarán a los municipios de Cogua, Zipaquirá, Carmen de Carupa, Nemocón, Ubaté, Tabio, La Calera, Pacho, Yacopí, Topaipí, Buenavista, Caldas, Saboyá, San Miguel de Sema y Cucunubá.
Estos espacios permitirán que los municipios produzcan árboles nativos para apoyar procesos de restauración ecológica y recuperación de coberturas vegetales, además de desarrollar actividades de educación ambiental, capacitación y participación comunitaria.
La iniciativa hace parte de la Ruta de Preparación Climática de la CAR y busca que las administraciones municipales cuenten con material vegetal y herramientas para adelantar acciones de conservación y adaptación frente a los efectos del cambio climático.
“Este tipo de iniciativas nos permite generar espacios fundamentales de aprendizaje, participación y acción comunitaria para fortalecer una cultura de conservación y protección del patrimonio natural”, afirmó Alfred Ballesteros, director general de la CAR Cundinamarca.
Las Aulas Ambientales Forestales estarán dirigidas también a estudiantes, líderes comunitarios y habitantes de los municipios, quienes podrán participar en procesos de formación relacionados con biodiversidad, sostenibilidad y cuidado de los recursos naturales.
Cada infraestructura contará con áreas para la germinación, crecimiento, maduración y rustificación de árboles, además de espacios para el almacenamiento de materiales, tanques de recolección de aguas lluvias, zonas para la preparación de sustratos y un aula educativa para actividades de sensibilización y formación ambiental.
La entrega de estas primeras 15 aulas hace parte de un proyecto más amplio que contempla la construcción de 52 viveros municipales. La iniciativa surgió de un convenio suscrito durante la Cumbre Internacional de Innovación y Sostenibilidad Ambiental de 2025 y contempla una inversión superior a los $9.500 millones.
La inversión por cada infraestructura oscila entre $180 millones y $205 millones, de acuerdo con sus características y condiciones técnicas. La estrategia busca que los municipios cuenten con mayores capacidades para producir material vegetal y responder a las presiones que enfrentan sus ecosistemas.
“Al disponer de material de propagación vegetal hacemos posible que a mediano y largo plazo aquellos municipios con mayor presión hídrica puedan enfrentar de manera asertiva eventos cíclicos como el fenómeno de El Niño y aumenten su resiliencia para otros incidentes futuros”, puntualizó Ballesteros.
Con la implementación de estos viveros, la CAR proyecta una red municipal para la producción de especies nativas y la participación de las comunidades en acciones de restauración, conservación y adaptación al cambio climático.








