Tanques, reservorios y sistemas de recolección de aguas lluvias han sido implementados en zonas rurales del departamento para enfrentar periodos de sequía y mejorar la disponibilidad de agua en comunidades campesinas.
La Gobernación de Cundinamarca, a través de la Secretaría de Bienestar Verde, instaló 475 sistemas de almacenamiento y recolección de agua en 27 municipios del departamento, como parte de las acciones de adaptación climática y gestión del recurso hídrico en áreas rurales.
Las intervenciones incluyen 152 tanques de 1.000 litros, 92 tanques de 2.000 litros, ocho tanques australianos con capacidades entre 20.000 y 250.000 litros y 223 abrevaderos de 250 litros, alcanzando una capacidad cercana a 2,3 millones de litros de agua almacenada.
La inversión destinada a esta estrategia supera los $468 millones, distribuidos entre sistemas de almacenamiento, tanques australianos, abrevaderos y equipos para recolección y aprovechamiento del recurso hídrico.
Los sistemas han sido entregados en municipios como Chocontá, Pandi, Ubalá, Cáqueza, Gutiérrez, La Vega, Ricaurte, Medina, Silvania, Gachetá, Suesca, Chaguaní, San Francisco, Pasca, Junín y San Juan de Rioseco, entre otros territorios con necesidades asociadas a disponibilidad de agua y variabilidad climática.
En este contexto, el secretario de Bienestar Verde, Diego Cárdenas Chala, señaló que “seguimos trabajando en la ruta de conservación con los municipios de Silvania y Gachalá dentro del programa de Pago por Servicios Ambientales. Son más de 120 hectáreas vinculadas en estos dos municipios alrededor de la protección del recurso hídrico y las comunidades participantes”.
Uno de los casos recientes se desarrolló en Chaguaní, mediante un convenio entre la Secretaría de Bienestar Verde y la Junta de Acción Comunal de la vereda Bramaderos, donde fueron instalados dos reservorios tipo Zamorano con capacidad de 42.500 litros cada uno para captación y almacenamiento de aguas lluvias.
Los reservorios benefician directamente a nueve familias rurales de la vereda y representan una inversión superior a $9 millones. Las estructuras fueron construidas con participación de la comunidad para atender necesidades de abastecimiento durante temporadas de menor disponibilidad hídrica.
La intervención hace parte de un trabajo desarrollado en municipios de la cuenca del río Seco, donde también se instalaron cinco reservorios en Pulí y tres en San Juan de Rioseco, alcanzando 45 familias beneficiadas y una inversión cercana a $40 millones.
Las acciones están asociadas a mecanismos de Pago por Servicios Ambientales (PSA) y a estrategias de captación, almacenamiento y uso del agua dirigidas a comunidades rurales expuestas a fenómenos de sequía y presión sobre las fuentes hídricas.








