Se llama Daniel Serna Hernández y gracias a su talento con el balón estará en el libro de los Guinness World Records.
Una semana después de su reto en la ciclovía de Bogotá, Daniel Serna Hernández, conocido como ‘Mesedinho’, sigue dimensionando lo que logró: recorrer 33 kilómetros dominando un balón durante siete horas sin dejarlo caer, una marca que ya fue enviada a Guinness World Records para su validación.
“El pasado domingo hicimos 33 kilómetros sin dejar caer el balón. La idea era batir un récord que estaba en 21.200 metros y lo logramos”, explicó en entrevista con El Dorado Radio.
El reto, sin embargo, estuvo lejos de ser perfecto. “Nos pasó de todo: lluvia en varios tramos, un sol impresionante, huecos, hasta una mascota se nos cruzó y nos tocó esquivarla”, contó. A eso se sumaron “hasta tres calambres por los cambios de temperatura”, en medio de un esfuerzo continuo de siete horas.
La preparación fue determinante. “Fueron más de 92 kilómetros en dos meses. Íbamos por toda Bogotá, por el Parque Simón Bolívar, por la Séptima… hicimos muchas cosas para lograr los 33 kilómetros”, aseguró. También destacó el trabajo mental: “Tus pensamientos pueden jugarte en contra, por eso fue clave el acompañamiento psicológico para evitar pensar si se iba a caer el balón”.
‘Mesedinho’ también reveló cómo logró sostener el ritmo durante tanto tiempo: “Armamos bolsitas para hidratación, comíamos bocadillos y compotas. En siete horas el desgaste es físico y mental, todo influye”.
Detrás del logro hay una historia de resiliencia. Tras intentar ser futbolista profesional en el exterior, una lesión en el hombro y la muerte de su padre en 2021 cambiaron su rumbo. “Ahí pensé que el sueño se había acabado”, confesó. Sin embargo, tiempo después encontró en estos retos una nueva motivación.
El origen de ‘Mesedinho’ también refleja ese camino: “Viene de mesero y de Ronaldinho, que es mi ídolo. La magia y la idea de que la pelota nunca cae”.
Ahora, mientras espera la oficialización del récord, ya piensa en nuevos desafíos: “Queremos darle la vuelta a San Andrés, ir al Nevado del Ruiz y hacer un reto desde la Torre Colpatria hasta Monserrate sin que se caiga el balón”.
Pero más allá de las cifras, su mensaje es claro: “No rendirse es no dejar caer el balón, ni en el deporte ni en la vida”.








