Murales y fachadas intervenidas en el centro histórico recrean momentos de la juventud del Nobel colombiano y su paso por Zipaquirá, donde inició sus estudios de bachillerato.
La máquina de escribir, el tren que comunicaba a Zipaquirá con Bogotá, el colegio donde estudió y otros elementos vinculados con la juventud de Gabriel García Márquez comienzan a aparecer en murales y fachadas del centro histórico del municipio. Artistas y especialistas en restauración trabajan en distintos inmuebles para recuperar estos espacios y convertirlos en un recorrido por la etapa que el Nobel colombiano vivió en la ciudad.
Las obras incorporan elementos del paisaje y de la vida cotidiana de la época. Entre ellos aparecen la hoja y la flor de la papa, referencias relacionadas con uno de los alimentos que, según los relatos utilizados para desarrollar el proyecto, formó parte de la cotidianidad del escritor durante su permanencia en Zipaquirá.
El alcalde Fabián Rojas explicó que los trabajos se concentran principalmente en el centro histórico y se realizan con autorización de los propietarios de los inmuebles.
“Se ha plasmado acá un Gabriel García Márquez, su máquina de escribir, pero además el tren que lo llevaba a la capital de la República”, señaló el mandatario.
Las representaciones toman como referencia documentos y testimonios relacionados con la llegada de García Márquez a Zipaquirá en 1943, cuando se trasladó al municipio para continuar sus estudios de bachillerato. Allí permaneció durante una etapa de su adolescencia que posteriormente sería reconocida como parte importante de su formación.
La iniciativa busca incorporar esa historia a los recorridos por el centro de Zipaquirá y ofrecer a residentes y visitantes otra manera de acercarse a la relación del escritor con el municipio.
“Muchos turistas vienen a conocer también parte de lo que fue la historia de vida de Gabriel García Márquez en Zipaquirá”, agregó Rojas.
La Administración Municipal señaló que el proyecto también busca recuperar fachadas del centro histórico mediante trabajos que respeten las características patrimoniales de los inmuebles. Para su ejecución ha sido necesaria la participación de los propietarios de las viviendas, quienes han autorizado la realización de los murales.
De esta manera, los espacios intervenidos empiezan a integrar un recorrido que relaciona el patrimonio arquitectónico de Zipaquirá con los años que García Márquez pasó en la ciudad antes de convertirse en uno de los escritores más reconocidos de la literatura en español.








