La rueda de negocios articuló a productores rurales, asociaciones y organizaciones del sector agropecuario con operadores de programas alimentarios.
Más de $1.200 millones en acuerdos comerciales lograron productores de Cundinamarca el 23 de abril de 2026 durante una rueda de negocios de compras públicas, en la que participaron asociaciones agropecuarias y entidades como el ICBF, la USPEC y programas de alimentación escolar, con el objetivo de asegurar el suministro de alimentos bajo el marco de la Ley 2046 de 2020.
La jornada fue liderada por la Agencia de Comercialización y de Competitividad para el Desarrollo Regional, en articulación con la Región Metropolitana, la Agencia de Desarrollo Rural, el Ministerio de Agricultura y la Secretaría de Agrocampesinado, promoviendo un modelo que conecta directamente la producción campesina con la demanda institucional.
En el encuentro participaron productores de municipios como Caparrapí, Villeta, Cáqueza, Choachí, Gutiérrez, Cota, Villapinzón, Sesquilé, Chocontá, Gachalá, Junín y Soacha, quienes ofertaron alimentos como lácteos, papa, frijol, café, panela, huevos, carnes, frutas, hortalizas y productos transformados.
Los acuerdos alcanzados permiten reducir la intermediación y garantizar salidas comerciales más estables para los productores, al tiempo que aseguran el abastecimiento de programas dirigidos a poblaciones vulnerables.
“Esta no es una tarea exclusiva de los productores o de las entidades obligadas a cumplir la ley, sino una articulación que integra las compras públicas con la garantía del derecho a la alimentación”, afirmó Elizabeth Valero Rico, gerente de la Agencia de Comercialización.
La funcionaria enfatizó que el impacto trasciende lo comercial, al involucrar sectores sensibles de la población. “Estamos hablando de niños y niñas en programas de alimentación escolar, de la primera infancia atendida por el ICBF y de personas privadas de la libertad que dependen de estos procesos para su alimentación”, explicó la gerente.
Asimismo, destacó el papel del campesinado dentro de este modelo de abastecimiento. “Nuestros productores también son sujetos de especial protección; son quienes trabajan diariamente para llevar alimentos frescos y de calidad a quienes más lo necesitan”, agregó Valero.
La rueda de negocios se consolida como un mecanismo para fortalecer la economía rural y avanzar en la implementación de compras públicas que prioricen la producción local, generando beneficios tanto para el campo como para los programas sociales.








