Un mes después del sismo, el país enfrenta el reto de financiar la reconstrucción en medio de restricciones fiscales y una baja cobertura de seguros.
Los daños físicos directos en estructuras causados por el terremoto del 10 de agosto se estiman en $42,1 billones, equivalentes al 2,3 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia, según una evaluación del PNUD y la UNGRD.
La estimación fue elaborada mediante la evaluación RAPIDA, desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, con participación del Servicio Geológico Colombiano, el IGAC y la Fuerza Aeroespacial Colombiana.
Del total calculado, $37,4 billones corresponden a daños en viviendas, mientras otros $4,8 billones están asociados con infraestructura de salud, educación y espacios comunitarios. El estudio también estimó la generación de 16,9 millones de metros cúbicos de escombros.
La cifra adquiere una nueva dimensión este 10 de septiembre, cuando se cumple un mes del terremoto de magnitud 7,4. El balance más reciente registra 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y más de 466.600 afectadas en 498 municipios de 16 departamentos. También se reportan 36.326 viviendas destruidas y cerca de 202.000 averiadas.
Los $42,1 billones representan una estimación de los daños físicos y no necesariamente el monto que finalmente costará la reconstrucción. El Gobierno había calculado inicialmente que este proceso demandaría más de $30 billones, una cifra susceptible de ajustes conforme avanzara la evaluación de las afectaciones.
El reto financiero se produce, además, en un escenario de restricciones fiscales. Las proyecciones del nuevo Gobierno señalan que, sin ajustes, el déficit fiscal podría alcanzar el 9,4 % del PIB en 2027, lo que limita el margen para asumir con recursos públicos el costo de la reconstrucción.
A este panorama se suma la baja cobertura de seguros. Las estimaciones conocidas indican que alrededor del 10 % de las viviendas del país cuenta con algún tipo de aseguramiento, lo que deja una proporción considerable de las pérdidas sin cobertura y aumenta las necesidades de financiación de hogares, empresas y entidades públicas.
El Gobierno anunció la creación del denominado Fondo Milagro para canalizar recursos destinados a la reconstrucción. Sin embargo, un mes después del terremoto, el fondo todavía no ha sido constituido oficialmente y su estructura financiera permanece en definición.








