En la tarde del miércoles 28 de octubre se conoció que al menos 68 personas murieron en el choque de dos trenes de alta velocidad cerca de Urda, en la provincia española de Toledo. Otras 53 permanecen hospitalizadas, 15 de ellas en estado grave, según el balance divulgado por RTVE.
El accidente ocurrió cuando un AVE de Renfe que viajaba de Madrid a Sevilla alcanzó por detrás a un tren de la compañía Iryo que permanecía detenido en la misma vía.
El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones, algunos de los cuales cayeron por un terraplén. En ambos trenes viajaban aproximadamente 530 pasajeros.
Las autoridades mantienen las labores de identificación de las víctimas y atención a los heridos, mientras continúa la investigación sobre las circunstancias del accidente.
El ministro español de Transportes, Óscar Puente, confirmó que hacia las 8:30 de la mañana se produjo una avería informática en el sistema de seguridad ferroviaria LZB, que obligó a detener los trenes que circulaban por un tramo de la línea.
Según explicó Puente, a las 8:36 se autorizó al AVE de Renfe a reanudar su recorrido, pese a que había una señal roja que indicaba la presencia de otro tren en la vía.
El AVE recorrió aproximadamente 25 kilómetros durante 17 minutos antes de chocar con el convoy de Iryo, que continuaba detenido.
La Guardia Civil interrogó al operario del centro de control que regulaba el tráfico ferroviario en el momento del accidente. La investigación deberá establecer las circunstancias de la autorización y las posibles responsabilidades.
Aunque la avería del sistema de seguridad está confirmada, las autoridades todavía no han establecido una conclusión definitiva sobre las causas del choque.








