Los dos sismos de mayor magnitud ocurrieron en el Pacífico colombiano. El del 10 de agosto ocupa el tercer lugar y es el mayor registrado en el país durante el siglo XXI.
El terremoto del pasado 10 de agosto ocupa el tercer lugar entre los cinco sismos de mayor magnitud registrados instrumentalmente en Colombia, según un balance publicado este viernes 4 de septiembre por el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Sin embargo, ese movimiento, de magnitud 7,4 y con epicentro en San José del Palmar, Chocó, sí es el de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
El listado está encabezado por el terremoto de magnitud 8,8 ocurrido en 1906 frente a la Costa Pacífica, seguido por el de magnitud 8,1 registrado en esa misma región en 1979. En tercer lugar aparece el del 10 de agosto de 2026; el cuarto corresponde al terremoto de Bajo Baudó, Chocó, de magnitud 7,2, ocurrido en 2004, y el quinto a otro movimiento de magnitud 7,2 que afectó el Eje Cafetero en 1979.
Para Cundinamarca, el recuento tiene un antecedente mucho más cercano. El 8 de junio de 2025 ocurrió un sismo de magnitud 6,4 con epicentro entre Medina y Paratebueno. Aunque por su magnitud no entra en el grupo de los cinco mayores, el SGC lo considera uno de los eventos sísmicos más destacados de los últimos años.
Ese terremoto fue sentido en más de 400 municipios del país y afectó a alrededor de 1.590 familias. En Medina y Paratebueno produjo además movimientos en masa, licuación y agrietamientos del terreno, y obligó posteriormente a realizar estudios para orientar la reconstrucción de los centros poblados más afectados.
El contraste también muestra que una mayor magnitud no implica necesariamente mayores daños. El terremoto de Medina-Paratebueno fue considerablemente menor que el del pasado 10 de agosto, pero su poca profundidad y cercanía con las poblaciones del oriente de Cundinamarca produjeron afectaciones importantes.
El SGC recuerda que Colombia es un país sísmicamente activo y que no existe actualmente un método científicamente validado para predecir cuándo y dónde ocurrirá un terremoto. El estudio de estos eventos permite conocer mejor la amenaza y orientar las medidas de reducción del riesgo.








