Con auditoría internacional, revisión de sistemas y un calendario de pruebas técnicas, la Registraduría refuerza los controles para evitar fallas y garantizar confianza en las elecciones del 31 de mayo.
A poco más de un mes de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, la Registraduría Nacional del Estado Civil puso en marcha un plan integral de auditorías y simulacros en todo el país, con el fin de verificar el funcionamiento de los sistemas electorales, garantizar la transparencia del proceso y prevenir posibles fallas técnicas durante la jornada.
El registrador nacional, Hernán Penagos, explicó que el proceso incluye seguimiento técnico a plataformas como el preconteo, el sorteo de jurados, el escrutinio y la consolidación de resultados, con participación de partidos, observadores y organismos de control.
El calendario ya está en marcha. Desde el 20 de abril comenzó la capacitación de auditores, mientras que entre el 27 de abril y el 10 de mayo se revisarán los sistemas de preconteo y selección de jurados. Luego, del 11 al 24 de mayo, será el turno del software de escrutinio y de consolidación de resultados, en jornadas continuas de verificación.
“Por primera vez en la historia electoral del país se cuenta con una auditoría internacional a las elecciones presidenciales”, aseguró Penagos, al referirse al acompañamiento del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), que evaluará tanto los sistemas como la operación técnica.
Durante estas semanas, los auditores de los partidos tendrán acceso total al código fuente, lo que les permitirá revisar cómo funcionan los programas que intervienen en la jornada electoral y detectar posibles fallas antes del día de votación.
En paralelo, la Registraduría realizará simulacros para poner a prueba toda la operación. El 16 de mayo se hará el ensayo de preconteo; el 19 y 20 de mayo, el de escrutinios; y el 21 de mayo, el de digitalización de formularios electorales.
Una de las fechas más sensibles será el 28 de mayo, cuando se “congelarán” los softwares, es decir, quedarán bloqueados para evitar cambios antes de las elecciones.
Además, se harán pruebas de carga para medir cómo responden las plataformas frente a grandes volúmenes de información, especialmente en momentos críticos como el cierre de urnas.
Desde la Registraduría Nacional del Estado Civil insisten en que el objetivo es reducir riesgos técnicos y garantizar que los resultados reflejen fielmente la votación.








