Una emergencia causada por un fenómeno natural o por la acción humana puede alterar el acceso al agua potable, el saneamiento y los servicios médicos.
Carol Andrea Bernal Castro, doctora en Salud Pública e integrante de la Asociación Colombiana de Salud Pública, explicó en entrevista con El Dorado Radio que una emergencia pública, ya sea originada por un terremoto, una inundación, un incendio u otro fenómeno natural, o provocada por acciones humanas, puede generar condiciones que requieren especial vigilancia sanitaria.
La experta aclaró que la ocurrencia de un desastre no significa que necesariamente vaya a producirse una epidemia. El riesgo puede aumentar por las condiciones que quedan después de la emergencia, especialmente cuando se interrumpe el suministro de agua potable, resultan afectados los sistemas de acueducto y alcantarillado, se generan situaciones de hacinamiento o se dificulta el acceso a los servicios de salud.
“El riesgo sí puede aumentar si se deterioran esas condiciones de vida de las personas y no se brindan continuidades en la atención”, señaló Bernal.
Entre los eventos que requieren seguimiento mencionó las enfermedades diarreicas agudas, cuyo riesgo puede incrementarse cuando existen problemas de acceso a agua segura y saneamiento. También se encuentran las afecciones respiratorias, particularmente en situaciones en las que las personas damnificadas deben permanecer temporalmente en albergues u otros espacios con alta concentración de población.
Otro aspecto que requiere atención es la continuidad de los tratamientos médicos. Una emergencia puede afectar centros asistenciales, dificultar los desplazamientos o interrumpir el acceso a medicamentos y controles de personas que ya recibían atención por enfermedades crónicas u otras condiciones de salud.
Bernal destacó además la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica después de estos eventos. Este seguimiento permite identificar cambios en la aparición de enfermedades y determinar oportunamente si existe un aumento de casos que requiera medidas adicionales por parte de las autoridades sanitarias.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1,4 millones de personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con deficiencias en agua, saneamiento e higiene. Esta estimación no corresponde específicamente a situaciones de desastre, pero evidencia la importancia de garantizar estos servicios cuando una emergencia altera las condiciones habituales de vida de una comunidad.








