Con las políticas actuales, el calentamiento global podría elevar la temperatura unos 2,6 °C al finalizar el siglo.
Superar temporalmente los 1,5 °C de calentamiento global respecto de los niveles preindustriales es prácticamente inevitable, según el informe Limiting Overshoot, publicado este miércoles 2 de septiembre por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Ante este escenario, el organismo plantea concentrar los esfuerzos en limitar cuánto aumenta la temperatura por encima de ese umbral, alcanzar un máximo lo más bajo posible y posteriormente reducir el calentamiento mediante fuertes recortes de emisiones y la eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera.
El Acuerdo de París estableció como objetivo mantener el aumento de la temperatura mundial muy por debajo de 2 °C y realizar esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales.
Según el nuevo informe, incluso si se cumplen los compromisos climáticos presentados por los países, el escenario más favorable llevaría el calentamiento hasta un máximo cercano a 1,8 °C. Con las políticas actualmente implementadas, la proyección media se sitúa alrededor de 2,6 °C para finales de siglo.
El PNUMA advierte que cada fracción adicional de grado aumenta los riesgos asociados con olas de calor, incendios, sequías, precipitaciones extremas, pérdida de biodiversidad, retroceso de glaciares y aumento del nivel del mar.
El planeta ya registró en 2024 un año con una temperatura media superior en más de 1,5 °C a los niveles preindustriales. Sin embargo, el objetivo del Acuerdo de París se evalúa sobre el calentamiento de largo plazo y no a partir de un solo año.
El nuevo escenario tampoco significa, según el organismo, que reducir las emisiones haya perdido importancia. La magnitud y la duración del rebasamiento determinarán parte de sus consecuencias: cuanto más alto sea el máximo alcanzado y más tiempo permanezca el planeta por encima de 1,5 °C, mayores serán los riesgos.
Para conseguir posteriormente un descenso de la temperatura sería necesario alcanzar emisiones netas negativas de dióxido de carbono, es decir, retirar de la atmósfera más CO₂ del que se emite. El PNUMA señala que las tecnologías disponibles para hacerlo todavía presentan limitaciones y no sustituyen la necesidad de reducir las emisiones.








