Millones de habitantes están expuestos a fenómenos asociados con el retroceso de los glaciares, consecuencia del cambio climático.
La región del Himalaya enfrentará riesgos severos de inundaciones asociadas con los glaciares durante los próximos años, advirtió este martes Naciones Unidas, mientras Nepal continúa las labores de búsqueda tras la catástrofe del 26 de agosto.
Kanni Wignaraja, subsecretaria general de la ONU y directora regional para Asia y el Pacífico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), aseguró que la población expuesta se cuenta por millones y que algunas zonas ubicadas junto a grandes sistemas fluviales podrían llegar a ser prácticamente inhabitables.
La advertencia llega después de que el colapso de partes de un glaciar cerca del Langtang Lirung desencadenara un deslizamiento que envió una enorme cantidad de hielo, roca y agua hacia el río Trishuli y las poblaciones ubicadas aguas abajo.
El balance en Nepal superó este martes los 1.050 muertos y mantiene cerca de 4.000 personas desaparecidas, entre ellas 583 extranjeros. Los equipos de emergencia continúan llegando a comunidades que permanecieron aisladas durante varios días.
La tragedia también afectó la infraestructura energética. Alrededor del 10 % de la capacidad de generación eléctrica de Nepal quedó fuera de operación y Naciones Unidas informó que 15 grandes centrales en construcción también resultaron afectadas.
El cambio climático está acelerando el deshielo en el Himalaya y aumentando tanto la inestabilidad de los glaciares como la presión sobre las barreras naturales de los lagos formados por el agua del deshielo, según Naciones Unidas. En 2020 ya habían sido identificados 47 lagos glaciares potencialmente peligrosos en Nepal, China e India, aunque estimaciones posteriores indican que podrían ser muchos más.
El impacto económico también será considerable. El ministro de Finanzas de Nepal, Swarnim Wagle, calculó preliminarmente que la reconstrucción podría costar entre US$4.000 millones y US$5.000 millones, una cifra cercana al 10 % de la economía del país.
La catástrofe ha reabierto además la discusión sobre cómo evaluar el riesgo de nuevas infraestructuras en zonas donde el calentamiento está modificando las condiciones ambientales. El desastre afectó centrales hidroeléctricas, carreteras, puentes y otras obras construidas en los valles del Himalaya.








