Desde el Catatumbo, un grupo de mujeres convirtió el dolor y la experiencia del conflicto en una red de protección para niñas, niños y jóvenes. A través de la organización Madres del Catatumbo por la Paz, las mujeres de la región trabajan para prevenir el reclutamiento forzado y acompañar a quienes viven en medio de la violencia armada.
En el Catatumbo, una región atravesada por dinámicas de conflicto armado, el reclutamiento forzado y el desplazamiento, las voces de las madres han dado forma a una red comunitaria que busca proteger a la población de su territorio.
La organización Madres del Catatumbo por la Paz surge de la iniciativa de mujeres que, desde su experiencia cotidiana en el territorio, decidieron organizarse para acompañar a niños, niñas y adolescentes expuestos a diferentes riesgos.
Carmen Elena García, presidenta de la organización, recuerda que el proceso comenzó en medio de un momento especialmente difícil para la región. “Madres del Catatumbo por la Paz se conforma en 2018, en plena pelea entre el EPL y el ELN”, explicó.
A partir de allí, las mujeres empezaron a movilizarse en sus territorios, marcharon con banderas blancas y llevaron un mensaje dirigido a los actores armados que operan en la zona. Con el tiempo, ese proceso tomó forma organizativa y se convirtió en una red de apoyo entre madres que comparten una preocupación común, proteger a sus hijos de la guerra.
El trabajo del colectivo se ha enfocado en acompañar a niñas, niños y adolescentes que viven en contextos de riesgo. En distintos municipios han creado espacios comunitarios donde los menores reciben apoyo escolar y acompañamiento para continuar su proceso educativo.
La organización también trabaja con niños migrantes que llegan a la región fronteriza buscando oportunidades, pero que en muchos casos terminan expuestos a dinámicas del conflicto armado. Frente a esa realidad, las madres han construido redes de seguimiento para evitar que los menores queden al margen de la escuela o en manos de actores armados.
Con los años, el colectivo ha crecido y hoy reúne a más de mil mujeres en distintos territorios, entre ellos, Norte de Santander, Arauca y Cesar. Según cuenta García, el proceso también se ha convertido en una red de apoyo entre lideresas que comparten experiencias y acompañan a otras familias.
Entre las iniciativas que han desarrollado está una casa refugio en Cúcuta para niños y jóvenes que han estado dentro de grupos armados o que enfrentan riesgo de reclutamiento, en el refugio reciben acompañamiento mientras se activan otras rutas de apoyo.
La situación de seguridad en el Catatumbo sigue siendo una preocupación constante para las comunidades. García señaló que en el territorio continúan registrándose enfrentamientos entre grupos armados, desplazamientos y otras afectaciones que impactan a la población civil, “La situación está muy difícil. Ha crecido mucho el reclutamiento forzado y los enfrentamientos entre grupos armados son constantes”, afirma.
En medio de ese contexto, las madres continúan organizándose para acompañar a los jóvenes de la región. Para ellas, cada caso de violencia tiene detrás una historia familiar marcada por el conflicto y por el esfuerzo de quienes buscan evitar que nuevas generaciones terminen atrapadas en la guerra.
Así, desde el trabajo comunitario y las redes de apoyo entre mujeres, Madres del Catatumbo por la Paz mantiene su labor enfocada en la protección de los niños, niñas y adolescentes, y en la construcción de uno de los territorios más afectados por el conflicto armado en Colombia.








