Los actos protocolarios del 20 de julio y la propuesta del presidente electo Abelardo de la Espriella de posesionarse en una guarnición militar fueron motivo de análisis de un coronel (r) en El Dorado Radio.
Los protocolos que rigen la participación de la Fuerza Pública en ceremonias oficiales y la relación entre el poder civil y las Fuerzas Militares fueron analizados por el coronel (r) Carlos Alfonso Velásquez durante una entrevista concedida a El Dorado Radio, a propósito de los actos del 20 de julio y de la propuesta del presidente electo Abelardo de la Espriella de posesionarse en una guarnición militar.
Durante la conversación, Velásquez señaló que las Fuerzas Militares son instituciones del Estado y no de un gobierno, por lo que su actuación en ceremonias oficiales responde a normas protocolarias y constitucionales.
“Las Fuerzas Militares son fuerzas del Estado, no son fuerzas militares de un gobierno”, afirmó el oficial en retiro.
Al referirse al retiro de la cúpula militar una vez concluyó el acto protocolario del 20 de julio, explicó que esa actuación corresponde a la separación entre los honores institucionales y las intervenciones de carácter político.
Velásquez también recordó que el artículo 189 de la Constitución establece que el Presidente es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, aunque consideró que sería conveniente precisar el alcance de esa facultad en materia protocolaria para evitar interpretaciones sobre las órdenes que pueden impartirse en ese ámbito.
Respecto a la propuesta del presidente electo Abelardo de la Espriella de realizar su posesión en una guarnición militar, señaló que la Constitución fija un procedimiento para la transmisión del mando presidencial ante el Congreso de la República y que los honores militares se realizan una vez el mandatario ha asumido constitucionalmente el cargo.
“Las Fuerzas Militares reconocen al Presidente después de que asume constitucionalmente el cargo. Ese es el protocolo institucional”, explicó.
El oficial retirado concluyó que preservar la separación entre la actividad política y la función militar contribuye a mantener el carácter profesional y no partidista de la Fuerza Pública.








