La actividad, que busca fortalecer el ecosistema urbano y mejorar la calidad ambiental del sector, reunió a voluntarios, autoridades locales y comunidad en general.
La jornada reunió a más de 150 voluntarios, entre ellos estudiantes, docentes, funcionarios públicos y habitantes del barrio, quienes contribuyeron activamente en la plantación de especies nativas como arrayanes, cedros y robles. Estas especies, seleccionadas por su capacidad de adaptación y beneficios ambientales, ayudarán a mejorar la calidad del aire, reducir el impacto del ruido y generar espacios más frescos y agradables para la comunidad.
Cada árbol sembrado contribuirá a la absorción anual de aproximadamente 22 kg de CO2, lo que significa que en conjunto podrán capturar más de 2,200 kg de este gas contaminante por año. Además, se estima que con el crecimiento de estos árboles se mejorará la infiltración del agua en el suelo, favoreciendo el equilibrio hídrico de la zona y reduciendo el riesgo de inundaciones.
El evento también incluyó actividades pedagógicas, donde los participantes recibieron capacitación sobre el cuidado y mantenimiento de los árboles, así como charlas sobre la importancia de la reforestación en la lucha contra el cambio climático. Durante la jornada, se enfatizó en la necesidad de conservar los ecosistemas urbanos y fomentar la participación ciudadana en proyectos ambientales.
En los próximos meses, se prevé la realización de nuevas jornadas de reforestación en otros sectores del municipio, con la meta de plantar al menos 1.000 árboles adicionales antes de finalizar el año.