Una red comunitaria en ecosistemas estratégicos permitirá medir variables ambientales para optimizar la gestión del agua y la adaptación al cambio climático.
En el corredor de páramos Chingaza–Sumapaz–Guerrero–Guacheneque, en Cundinamarca, se instalaron 32 puntos de monitoreo meteorológico comunitario, como parte de una estrategia orientada a la adaptación al cambio climático y la seguridad hídrica en la Región Central, mediante la medición permanente de variables como temperatura, humedad y precipitación en zonas estratégicas de alta montaña.
La iniciativa hace parte del proyecto “Ordenamiento alrededor del agua y adaptación al cambio climático en el paisaje Chingaza-Sumapaz-Guerrero-Guacheneque”, desarrollado en articulación entre el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad, Conservación Internacional Colombia, la RAP-E Región Central y la Gobernación de Cundinamarca, con el propósito de generar información técnica para la planificación ambiental del territorio.
Los equipos instalados cumplen estándares de la Organización Meteorológica Mundial e incluyen instrumentos como termohigrómetros y pluviómetros, lo que permite recopilar datos desde el nivel predial hasta microcuencas, facilitando el análisis de las dinámicas climáticas en ecosistemas de alta montaña y su relación con la disponibilidad del recurso hídrico.
La estrategia incorpora la participación de comunidades locales como observadores comunitarios, quienes fueron vinculados para realizar el registro sistemático de información en campo, complementando la medición técnica con conocimiento territorial y ampliando la cobertura del monitoreo en zonas de difícil acceso.
Además del componente de medición climática, el proceso incluye acciones de formación comunitaria orientadas al monitoreo de biodiversidad, percepción del bienestar ambiental y uso de plataformas digitales colaborativas, con el fin de fortalecer la gestión del conocimiento desde el territorio.
El gerente de la RAP-E Región Central, Luis Fernando Sanabria Martínez, explicó el alcance de la información recolectada.
“La instalación de estos 32 puntos de monitoreo fortalece la capacidad territorial para generar datos hidrometeorológicos en distintas escalas y anticiparnos a escenarios de variabilidad climática que ponen en riesgo la seguridad hídrica”.
Con esta intervención, las entidades aliadas entregan herramientas técnicas, comunitarias y tecnológicas para el seguimiento de los páramos y la protección de ecosistemas estratégicos para la región.








