En Colombia, el 83,2 % de los ocupados en centros poblados y rural disperso trabaja en la informalidad, según el DANE.
La salud mental en el trabajo también representa un desafío para las zonas rurales, donde la alta informalidad puede dificultar el acceso de los trabajadores a programas de promoción y prevención asociados al sistema de riesgos laborales.
Camilo Hurtado, psicólogo ocupacional y especialista en riesgo psicosocial, explicó en El Dorado Radio que las condiciones del trabajo rural requieren una mirada diferente a la que habitualmente se aplica en empresas y organizaciones formales.
La dimensión del fenómeno puede observarse en las cifras nacionales. Entre abril y junio de 2026, la proporción de trabajadores informales fue del 54,5 % en Colombia y alcanzó el 83,2 % en centros poblados y rural disperso, según el DANE. Esta última cifra corresponde al país y no específicamente a Cundinamarca.
Durante El Tren de la Mañana, Hurtado señaló que la informalidad puede convertirse en una barrera para acceder a mecanismos del Sistema General de Riesgos Laborales. “Al ser informal y no cotizar a todo el esquema de seguridad social, va a ser mucho más complejo exigirle a una ARL que venga y preste apoyo con programas de promoción y prevención”, explicó.
El especialista indicó que la salud mental laboral está relacionada con diferentes factores de riesgo psicosocial. Entre ellos mencionó la sobrecarga de trabajo, la ambigüedad en las funciones, las exigencias emocionales, determinados estilos de liderazgo y la hiperconectividad.
Estas condiciones, aclaró, no determinan por sí mismas el estado de salud mental de una persona, pero pueden incidir en su bienestar cuando la exposición se mantiene en el tiempo.
En Cundinamarca, la Política Pública de Salud Mental fue adoptada en 2019 mediante la Ordenanza 094 y comprende los ámbitos urbano y rural de los 116 municipios. El departamento cuenta además con la Política Pública para el Fomento de la Seguridad y Salud de los Trabajadores, establecida mediante la Ordenanza 092 del mismo año.
Frente a las dificultades para llevar acciones de prevención a trabajadores que no están vinculados a empresas formales, Hurtado planteó que asociaciones y agremiaciones rurales pueden funcionar como canales para desarrollar actividades de sensibilización y prevención.
Su propuesta busca que la discusión sobre riesgos psicosociales y salud mental laboral incluya también a productores, trabajadores independientes y otras personas que desarrollan su actividad en el campo, donde las relaciones laborales no necesariamente responden a la estructura convencional de una empresa.








