El profesor Modesto Portilla explicó que el movimiento puede alterar las condiciones de laderas, taludes y materiales fracturados, por lo que recomienda monitorear zonas inestables y corredores montañosos.
Las laderas, taludes y terrenos previamente fracturados pueden quedar más susceptibles a movimientos en masa después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, explicó el geólogo Modesto Eusebio Portilla Gamboa, profesor de la Universidad Nacional de Colombia, en entrevista con El Dorado Radio.
Según el especialista, las ondas generadas durante un movimiento de esta magnitud pueden modificar las condiciones mecánicas de algunos terrenos. Sin embargo, aclaró que esto no significa que necesariamente vayan a producirse deslizamientos, pues su ocurrencia depende de factores como el tipo de suelo, la pendiente, la presencia de agua y las características geológicas de cada zona.
Portilla señaló que, después del terremoto, resulta especialmente importante hacer seguimiento a laderas, corredores montañosos, vías e infraestructura localizada sobre terrenos con condiciones de inestabilidad. Explicó que la respuesta de cada terreno es diferente y que debe ser evaluada técnicamente.
El geólogo también se refirió a la profundidad del sismo, cuyo epicentro fue localizado en San José del Palmar, Chocó. De acuerdo con Portilla, los aproximadamente 103 kilómetros de profundidad contribuyeron a que las ondas sísmicas se propagaran por una extensa región del país.
Esta condición explica, según el académico, que el movimiento fuera percibido en departamentos como Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío, Antioquia y Cundinamarca, además de Bogotá.
Portilla explicó también que después de un terremoto de estas características puede presentarse una secuencia de réplicas mientras la zona donde ocurrió la ruptura tectónica alcanza un nuevo equilibrio. Estos movimientos, indicó, tienden a disminuir progresivamente en magnitud e intensidad y algunos pueden llegar a ser detectados únicamente por los instrumentos de monitoreo del Servicio Geológico Colombiano.
El especialista hizo además una recomendación frente a las edificaciones que presentaron afectaciones. Señaló que los inmuebles con grietas, deformaciones visibles o posibles daños estructurales deben ser revisados por profesionales especializados antes de determinar si pueden volver a ser ocupados.
Según explicó, estas evaluaciones permiten establecer las condiciones de seguridad de cada construcción y determinar si se requieren reparaciones o intervenciones antes del regreso de sus ocupantes.
Finalmente, Portilla recomendó atender las indicaciones de los organismos técnicos y de las autoridades de gestión del riesgo. Las decisiones sobre el retorno a viviendas, colegios, lugares de trabajo o edificaciones públicas afectadas, señaló, deben estar sustentadas en evaluaciones especializadas.








