Francia afronta este jueves 5 de noviembre una jornada nacional de huelgas y manifestaciones convocada por las principales organizaciones sindicales para exigir aumentos salariales, mayores recursos para los servicios públicos y medidas frente al costo de vida.
Las protestas se desarrollan en París, Marsella, Lyon, Burdeos y otras ciudades. Los organizadores anunciaron más de 250 concentraciones y marchas en todo el país.
La convocatoria reúne a sindicatos como la Confederación General del Trabajo (CGT), la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) y Fuerza Obrera (FO), junto con organizaciones estudiantiles.
Entre las principales exigencias están el aumento de los salarios, la protección del empleo y el rechazo a los recortes presupuestales previstos para 2027.
Los trabajadores también cuestionan el deterioro de su poder adquisitivo, en un contexto de inflación y dificultades económicas.
La huelga afecta especialmente al transporte ferroviario. Los cuatro principales sindicatos de la empresa estatal SNCF convocaron a sus trabajadores a suspender actividades desde la noche del miércoles hasta la mañana del viernes.
En el sector educativo también se registraron interrupciones. Según el Ministerio de Educación francés, el 17,54 % de los docentes de primaria pública participaba en la huelga durante la jornada.
Estudiantes de secundaria y universitarios realizaron concentraciones y bloqueos para reclamar mayores recursos destinados a la educación.
En París, algunos intentos de bloqueo de instituciones educativas fueron dispersados por las fuerzas de seguridad.
La movilización ocurre después de varias semanas de protestas sociales, incluidas las manifestaciones del 17 de octubre, que terminaron con disturbios y daños materiales.
El Gobierno desplegó un amplio dispositivo policial ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos.
Las autoridades estimaban que las manifestaciones podrían reunir entre 500.000 y 700.000 personas fuera de París y entre 40.000 y 80.000 en la capital. Estas cifras corresponden a previsiones, no a un balance definitivo de asistencia.
La jornada representa una nueva presión sobre el Gobierno del presidente Emmanuel Macron, cuando faltan aproximadamente seis meses para las elecciones presidenciales francesas de 2027.








