El primer Plan de Manejo Ambiental de este ecosistema estratégico orientará durante los próximos 10 años las acciones de conservación, restauración y uso sostenible del territorio.
Las autoridades ambientales de Cundinamarca y Boyacá adoptaron el primer Plan de Manejo Ambiental del páramo de Rabanal – río Bogotá, una decisión que deja bajo preservación 19.533 hectáreas de este ecosistema, equivalentes al 80 % de su extensión total.
El instrumento fue suscrito por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Corpoboyacá y Corpochivor, y se convierte en el primer Plan de Manejo Ambiental de páramo adoptado conjuntamente por los dos departamentos y el tercero implementado en el país.
El páramo de Rabanal tiene una extensión de 24.611 hectáreas y se encuentra entre los municipios de Villapinzón, Lenguazaque y Guachetá, en Cundinamarca, y Samacá, Ventaquemada y Ráquira, en Boyacá. Dentro de la zonificación definida por el plan, 19.533 hectáreas fueron destinadas prioritariamente a la preservación por su importancia para la biodiversidad, la regulación hídrica y la adaptación al cambio climático.
El plan establece los lineamientos técnicos, ambientales y territoriales que regirán la gestión integral de este ecosistema durante la próxima década, definiendo las actividades permitidas, restringidas y prohibidas dentro de las áreas protegidas.
Entre las actividades autorizadas se encuentran la educación ambiental, la investigación científica, el monitoreo ecológico y el ecoturismo responsable. Asimismo, contempla procesos de restauración ecológica para recuperar áreas degradadas y mejorar la conectividad de los ecosistemas presentes en el páramo.
El instrumento también reconoce la presencia de comunidades campesinas en el territorio y establece mecanismos de reconversión gradual hacia sistemas productivos de bajo impacto ambiental, así como alternativas que permitan compatibilizar la conservación del ecosistema con las actividades de las comunidades.
Dentro de las actividades prohibidas quedaron la minería, la exploración y explotación de hidrocarburos, la expansión urbana, la construcción de vivienda campestre y la apertura de nuevas vías en las zonas protegidas.
Igualmente, se restringen las quemas, los incendios forestales, la introducción de especies invasoras, la cacería de fauna silvestre y la disposición de residuos que puedan afectar las condiciones ambientales del ecosistema.
“Este plan es el resultado de un esfuerzo conjunto entre la CAR, Corpoboyacá y Corpochivor, demostrando que la protección ambiental no reconoce fronteras administrativas”, afirmó Fabián Bulla Sánchez, director general de Corpochivor.
Por su parte, la directora general de Corpoboyacá, Yeimy Liseth Echeverría Reyes, señaló que las decisiones de ordenamiento territorial, los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y los demás instrumentos de planificación deberán armonizarse con las determinantes ambientales establecidas para el páramo.
Las autoridades ambientales destacaron que este plan se convierte en la hoja de ruta para la conservación, restauración y uso sostenible del páramo de Rabanal durante los próximos diez años, con el propósito de garantizar la protección de uno de los ecosistemas estratégicos para la producción y regulación de agua en el centro del país.








