La operación se desarrolló en la provincia de Esmeraldas, una de las zonas más sensibles de la frontera colombo-ecuatoriana.
Fuerzas militares ecuatorianas capturaron a siete personas señaladas de integrar el grupo Oliver Sinisterra, organización armada disidente de las antiguas FARC, durante un operativo realizado en la provincia de Esmeraldas.
Según informó el Ejército ecuatoriano, la intervención se llevó a cabo en el municipio de Eloy Alfaro, ubicado en la costa norte del país y cercano a la frontera con Colombia.
Durante el procedimiento fueron incautados dos fusiles, tres escopetas, munición de diferentes calibres, equipos tácticos e insumos utilizados para permanencia en zonas selváticas.
Las autoridades indicaron que los capturados estarían relacionados con actividades ilícitas vinculadas al narcotráfico y a la movilidad de estructuras armadas que operan en corredores estratégicos de la frontera binacional. Los detenidos quedaron a disposición de las autoridades competentes para avanzar en las investigaciones correspondientes.
El operativo se produce en medio del fortalecimiento de las acciones de seguridad impulsadas por el Gobierno del presidente Daniel Noboa, que mantiene vigente la declaratoria de conflicto armado interno para enfrentar a organizaciones criminales consideradas de alta peligrosidad. La provincia de Esmeraldas ha sido identificada como uno de los principales focos de operación de grupos ilegales dedicados al tráfico de drogas, armas y minería ilegal.
De acuerdo con cifras del Ministerio del Interior ecuatoriano, el país cerró 2025 con cerca de 9.300 homicidios, la cifra más alta registrada en su historia reciente. Ante este panorama, Ecuador ha intensificado la cooperación internacional con países aliados para reforzar el control territorial y combatir las economías criminales transnacionales.
Precisamente un día antes de las capturas, unidades de la Marina ecuatoriana realizaron ejercicios conjuntos con efectivos de Estados Unidos en la frontera norte. Las maniobras incluyeron patrullajes fluviales, reconocimiento de corredores estratégicos y entrenamiento para responder a amenazas relacionadas con el crimen organizado que opera entre Ecuador y Colombia.
Analistas en seguridad han advertido que la presencia de grupos armados residuales en zonas limítrofes continúa representando un desafío para ambos países, debido a la capacidad de estas estructuras para movilizarse a través de áreas de difícil acceso y aprovechar rutas utilizadas para el tráfico de estupefacientes hacia mercados internacionales.








