La situación financiera de la entidad se da en medio de la crisis del sistema de salud y genera alertas sobre la continuidad en la atención oncológica.
La Liga Colombiana Contra el Cáncer confirmó el cierre temporal de su sede ubicada en la calle 116 en Bogotá, debido a una deuda cercana a los 4.000 millones de pesos por parte de varias Entidades Promotoras de Salud (EPS). Aún así, la atención se mantiene en otras sedes.
El director de la entidad, Wilson Cubides, explicó que la falta de pagos ha afectado la sostenibilidad del servicio. “Las EPS no han hecho los pagos correspondientes, le adeudan más o menos 4.000 millones de pesos, y en este momento en esa sede se hizo inviable la operación”, indicó en entrevista con Caracol Radio.
Cubides advirtió que la situación no es aislada y que el flujo de recursos en el sistema presenta dificultades. Aunque desde el Gobierno se reportan giros a través de la ADRES, existen retrasos asociados a procesos de facturación y glosas que afectan el pago efectivo a los prestadores. “Una cosa es lo que dice la ADRES y otra cosa son los temas correspondientes a glosas y a facturación de vuelta”, señaló.
La entidad también identificó a EPS como Sanitas y Famisanar entre las que presentan deudas pendientes. Este escenario se enmarca en una cartera del sistema de salud que, según reportes del sector, supera los 20 billones de pesos a nivel nacional, lo que impacta la operación de clínicas, hospitales y gestores farmacéuticos.
El impacto de esta situación también se refleja en territorios como Cundinamarca, donde pacientes dependen de la red de servicios en Bogotá para tratamientos especializados como los oncológicos. De acuerdo con estimaciones del sector, en el departamento se registran más de 8.000 nuevos casos de cáncer cada año, lo que incrementa la demanda de atención en centros de alta complejidad.
En municipios de Cundinamarca, donde la oferta de servicios oncológicos es limitada, un alto porcentaje de pacientes debe trasladarse a Bogotá para acceder a diagnóstico, quimioterapia y tratamientos especializados. Esta dependencia hace que cualquier reducción en la capacidad de atención en la capital genere efectos directos en tiempos de espera y continuidad de los tratamientos.
Además, cifras del Observatorio Nacional de Cáncer indican que patologías como cáncer de mama, próstata y estómago se encuentran entre las más frecuentes en la región, lo que mantiene presión constante sobre la red hospitalaria. En ese contexto, el cierre parcial de servicios especializados incrementa la carga sobre otras instituciones.
La Liga Contra el Cáncer reiteró que continuará atendiendo a sus pacientes en otras sedes, aunque advirtió que el panorama financiero sigue siendo complejo para el sector salud, en medio de dificultades estructurales relacionadas con el flujo de recursos y la sostenibilidad del sistema.








