El análisis territorial de miles de hogares en distintos municipios permitió establecer criterios para focalizar intervenciones y ajustar la atención a poblaciones con dificultades de acceso a alimentos.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey (@JorgeEmilioRey), dio a conocer a través de su cuenta de X sobre los resultados de una evaluación de inseguridad alimentaria realizada en 43 municipios del departamento, que incluyó a más de 18.000 hogares y permitirá orientar acciones focalizadas para atender a la población más vulnerable.
El estudio, desarrollado con el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estableció una línea base que identifica brechas en el acceso a alimentos, patrones territoriales y niveles de afectación en distintas zonas del departamento. Esta información se convierte en un insumo clave para la toma de decisiones en materia social y productiva.
A partir de estos hallazgos, el departamento proyecta una ruta de intervención enfocada en los territorios donde se concentra la mayor afectación, con el objetivo de optimizar recursos, mejorar la cobertura de los programas existentes y fortalecer la atención a los hogares con mayores dificultades para acceder a una alimentación adecuada.
La implementación de esta estrategia estará a cargo de las secretarías de lo Social y la Familia, de Agrocampesinado y de la Agencia de Comercialización, entidades que deberán articular acciones para responder de manera integral a las necesidades identificadas en el diagnóstico.
El análisis también permite comprender factores asociados a la inseguridad alimentaria, como las condiciones económicas de los hogares, el acceso a mercados, la disponibilidad de alimentos y las dinámicas propias de las zonas rurales, elementos que inciden directamente en la calidad y oportunidad de la alimentación.
Dentro de las líneas de acción previstas se contemplan estrategias orientadas a fortalecer la producción local, facilitar la comercialización directa de productos campesinos y promover circuitos cortos de abastecimiento, con el fin de mejorar tanto la oferta como el acceso a alimentos en las comunidades.
Asimismo, se plantea el desarrollo de programas que integren componentes sociales y productivos, dirigidos especialmente a familias en condición de vulnerabilidad, con soluciones sostenibles que trasciendan la atención inmediata y permitan mejorar sus condiciones de vida en el mediano y largo plazo.
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