Si una persona no responde y no respira normalmente, se debe pedir ayuda, activar el servicio de emergencias e iniciar reanimación cardiopulmonar. Un desfibrilador puede complementar la atención.
Frederick Gómez, instructor de primeros auxilios de la Cruz Roja Bogotá y Cundinamarca, explicó en El Tren de la Mañana cómo actuar ante un paro cardíaco y qué maniobras se pueden realizar mientras llega la atención médica.
Gómez señaló que lo primero es verificar que el lugar sea seguro para quien va a prestar la ayuda. Después se debe llamar a la persona para comprobar si responde y observar durante 5 a 10 segundos si respira normalmente, mirando si el tórax se expande.
“Si la persona no respira o jadea, ahí debemos iniciar Respiración Cardiopulmonar”, explicó.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) consiste en realizar compresiones en el centro del pecho para mantener la circulación de la sangre. Según el instructor, deben hacerse 100 a 120 compresiones por minuto, con una profundidad aproximada de 5 centímetros o más, dejando que el tórax vuelva a su posición después de cada una.
“Son 5 centímetros de profundidad por cada compresión, pero también tengo que dejar que descomprima el tórax, porque necesitamos que se llene el corazón de sangre”, señaló Gómez.
El instructor también respondió a una de las principales preocupaciones al realizar RCP: la posibilidad de fracturar una costilla. Aunque reconoció que pueden presentarse lesiones, insistió en que ante un paro cardíaco es preferible actuar.
La atención puede complementarse con un desfibrilador externo automático (DEA), un dispositivo que analiza el ritmo cardíaco y determina si es necesaria una descarga. Gómez explicó que estos equipos están diseñados para orientar al usuario durante el procedimiento.
“Los DEA vienen muy sencillos. La mayoría trae los botones y, de ahí en adelante, me va a ir diciendo paso a paso qué hacer”, explicó.
El dispositivo indica dónde colocar los parches y comienza a analizar el ritmo cardíaco. Durante este proceso nadie debe tocar a la persona y, si se requiere una descarga, el equipo indicará cómo proceder.
Gómez también diferenció el infarto del paro cardíaco. Un infarto puede presentar señales como dolor opresivo en el pecho, dificultad para respirar, dolor, hormigueo o adormecimiento en un brazo, así como dolor en la espalda y mareos. Ante estos síntomas, recomendó acudir lo antes posible a un centro asistencial.
El paro cardíaco, en cambio, puede presentarse de manera repentina. Por eso, si una persona no responde y no respira normalmente, la recomendación es iniciar la RCP y utilizar un DEA si está disponible.
Para responder mejor ante este tipo de emergencias, Gómez invitó a la ciudadanía a capacitarse en primeros auxilios, RCP y manejo de desfibriladores. La Cruz Roja ofrece cursos para la comunidad y las empresas, además de programas dirigidos a niños y adolescentes.
“Todos deberíamos saber reanimar”, afirmó el instructor, al destacar la importancia de contar con conocimientos básicos para actuar mientras llega la atención médica.








