La búsqueda y el rescate continúan, pero el Gobierno comienza a preparar la recuperación y gestiona equipos internacionales para relevar y reforzar las capacidades que llevan cuatro días desplegadas.
Colombia comienza a entrar en una segunda fase de atención de la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto, sin que esto signifique el fin de las operaciones de búsqueda y rescate.
Cuatro días después del sismo, el Gobierno gestiona apoyo internacional para reforzar las capacidades que permanecen desplegadas y comienza a preparar las acciones de recuperación en las zonas afectadas.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Tamayo, explicó que el paso hacia esta nueva etapa ocurre mientras continúan las labores para localizar y rescatar víctimas y busca anticiparse al agotamiento de los recursos humanos y técnicos que llevan varios días trabajando en terreno.
“Estamos iniciando una segunda fase y, en aras de anticipar el agotamiento de nuestros recursos en las operaciones de búsqueda y rescate, estamos empezando a formalizar apoyos, peticiones o solicitudes de equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel”, señaló Tamayo.
La declaración permite establecer que esta segunda fase no supone sustituir inmediatamente la búsqueda y el rescate por las labores de recuperación. Ambas tareas comienzan a desarrollarse de manera simultánea: mientras continúan las operaciones en los lugares donde todavía se buscan víctimas, aumenta la necesidad de relevar y reforzar los equipos y de preparar la atención de los damnificados y la recuperación de la infraestructura.
La UNGRD no detalló, en la información suministrada, un protocolo específico que delimite todas las actividades que integran esta segunda fase. Por ahora, el principal cambio anunciado por su director está relacionado con la incorporación de capacidades internacionales para sostener las operaciones de búsqueda y rescate.
En su balance más reciente, la UNGRD reportó 285 personas fallecidas y 3.975 heridas. Estas cifras permanecen sujetas a actualización a medida que continúan las operaciones y se consolidan los reportes enviados por organismos de socorro y autoridades territoriales.
Los daños materiales también siguen bajo evaluación. Según el balance preliminar de las autoridades, alrededor de 44.000 viviendas presentan algún tipo de afectación como consecuencia del terremoto, una cifra que puede modificarse conforme avancen las inspecciones y los censos en los territorios.
A la solicitud de equipos especializados se suma la oferta de cooperación internacional. El vicepresidente José Manuel Restrepo informó que más de doce países han manifestado su disposición de apoyar a Colombia con ayuda humanitaria, equipos y asistencia técnica.
La coordinación de esos ofrecimientos se adelanta entre la Cancillería, la UNGRD y los organismos involucrados en la atención de la emergencia, de acuerdo con las necesidades identificadas en las zonas afectadas.
Así, cuatro días después del terremoto, la respuesta comienza a incorporar tareas propias de la recuperación sin abandonar la atención inmediata. Las operaciones de búsqueda y rescate continúan, mientras se consolidan los censos de víctimas y daños, se refuerzan los equipos en terreno y se preparan las acciones posteriores para atender a las familias damnificadas y recuperar la infraestructura afectada.








