Según la CAR, una familia de cuatro personas puede generar una huella hídrica cercana a 12 metros cúbicos al mes, equivalente a unos 20.000 recipientes de 600 mililitros.
Reducir el tiempo de las duchas, cerrar la llave, reutilizar agua, aprovechar la carga completa de los electrodomésticos y regar en los horarios adecuados son las cinco recomendaciones de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) para disminuir el consumo de agua en los hogares.
La primera consiste en tomar duchas de máximo cinco minutos. La Corporación también aconseja recoger en un balde el agua que sale mientras alcanza la temperatura adecuada y utilizarla posteriormente para labores de limpieza o riego.
La segunda recomendación es cerrar la llave mientras se cepillan los dientes o se afeitan, evitando mantener el grifo abierto durante actividades en las que no es necesario utilizar agua de manera continua.
En la cocina, la CAR plantea como tercera medida enjabonar los platos utilizando un recipiente, en lugar de mantener la llave abierta durante todo el proceso. Esto permite controlar la cantidad de agua empleada en esta tarea.
La cuarta recomendación está relacionada con los electrodomésticos: usar la lavadora y el lavavajillas únicamente cuando estén completamente llenos, para aprovechar cada ciclo y evitar consumos innecesarios.
La quinta medida es reutilizar el agua de algunos procesos domésticos. Por ejemplo, el líquido del segundo enjuague de la lavadora puede utilizarse para trapear o regar plantas, siempre que sus condiciones sean adecuadas para ese uso.
Para el cuidado de jardines y zonas verdes, la Corporación aconseja además regar durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, cuando la evaporación es menor.
Nidia Riaño, subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, explicó que el impacto sobre el recurso hídrico también está relacionado con las decisiones de consumo de los hogares.
“No solo las empresas o las grandes industrias generan efectos sobre el recurso hídrico”, señaló Riaño.
La huella hídrica permite dimensionar ese impacto y no se limita al agua que sale de las llaves. También contempla el uso de fuentes superficiales y subterráneas, el agua lluvia aprovechada por la vegetación y los ecosistemas, y el volumen necesario para tratar la contaminación generada por diferentes actividades.
La CAR recomienda incorporar estos hábitos a las rutinas diarias, especialmente ante escenarios de variabilidad climática como el fenómeno de El Niño, que pueden aumentar la presión sobre las fuentes hídricas.








