La autoridad ambiental advirtió que romper o modificar estructuras de protección y taludes durante la temporada seca puede generar puntos de desbordamiento cuando regresen las lluvias.
Ante la posible llegada de una temporada invernal, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), pidió a agricultores, ganaderos y propietarios de predios no intervenir estas estructuras para captar agua o generar drenajes, dado que las fracturas pueden facilitar desbordamientos cuando regresen las lluvias.
La autoridad ambiental señaló que romper un jarillón durante la sequía para llevar agua hacia una finca puede convertirse en un problema cuando regresen las lluvias. La advertencia se da ante el escenario de altas temperaturas y disminución de la disponibilidad de agua asociado al fenómeno de El Niño.
“En tiempos de sequía, algunos agricultores deciden romper los jarillones para generar drenajes hacia sus fincas, pero cuando regresan las lluvias, el talud que fue alterado y no fue reconformado se convierte en el origen de las inundaciones y desbordamientos”, explicó Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
La CAR recordó que, de acuerdo con una decisión del Consejo de Estado relacionada con las inundaciones registradas en 2011 en un club habitacional y recreativo de Chía, la entidad fue exonerada de responsabilidad. Según la autoridad ambiental, el fallo estableció que el mantenimiento de los taludes y las estructuras de protección ubicadas en predios privados corresponde a sus propietarios.
La advertencia se da en medio de la preparación del departamento para un fenómeno de El Niño de gran intensidad. La entidad pidió evitar cualquier intervención que pueda debilitar las orillas de las fuentes hídricas y recordó que una estructura alterada durante la temporada seca puede convertirse en un punto crítico cuando aumentan nuevamente los caudales.








