Familias beneficiarias de Guatavita, Sesquilé, Sopó, Tena participarán en acuerdos de conservación para transformar sus actividades productivas.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), WWF Colombia y la Fundación Natura firmaron los primeros 15 acuerdos de conservación con familias productoras ubicadas en páramos y áreas protegidas del departamento, como parte de una estrategia de reconversión productiva que busca reducir la presión sobre los ecosistemas y proteger las fuentes hídricas.
Los acuerdos hacen parte de una alianza suscrita en 2024 entre las tres entidades y benefician inicialmente a familias de Guatavita, Sesquilé, Sopó y Tena, cuyos predios se encuentran en las Reservas Forestales Protectoras Laguna del Cacique Guatavita y Cuchilla de Peña Blanca, Pionono y Laguna de Pedro Palo.
El proyecto contempla una inversión aproximada de $1.400 millones para implementar sistemas silvopastoriles, es decir, alternativas que integran la actividad ganadera con elementos de conservación dentro de los predios, además del aislamiento de fuentes hídricas y zonas de conservación, el establecimiento de huertas de autoconsumo y proyectos de apicultura, entre otras acciones.
“Nuestro objetivo es generar acciones que permitan realizar una reconversión hacia alternativas sostenibles, amigables con el medio ambiente desde la responsabilidad ambiental”, afirmó Carlos Emilio Gutiérrez, subdirector de Planificación y Ordenamiento Ambiental de la CAR.
La iniciativa se desarrolla mediante un enfoque de Planificación Predial Participativa, que parte de la caracterización del estado actual de cada finca, teniendo en cuenta el régimen de uso del área protegida y las necesidades y realidades de los productores que habitan los predios.
A partir de esta caracterización, se genera un diseño de finca que permite mejorar las prácticas productivas, conservar las áreas de valor ambiental presentes en cada predio e identificar la posibilidad de desarrollar procesos de restauración que contribuyan a los servicios ecosistémicos.
El acuerdo contempla intervenciones en 35 predios: ocho ubicados en el complejo de páramo Chingaza y 27 en cinco áreas protegidas. Las acciones buscan aportar a la adaptación al cambio climático, la conservación de la biodiversidad y la protección de los servicios ecosistémicos asociados a los ecosistemas de alta montaña.
La estrategia también contempla extender los esquemas de reconversión productiva agropecuaria a otros páramos de la jurisdicción de la CAR, de manera que estas iniciativas puedan ser incorporadas en los planes de manejo de estos ecosistemas.
Sandra Valenzuela, directora general de WWF Colombia, explicó que los acuerdos buscan demostrar que es posible combinar la conservación de los recursos naturales con actividades económicas basadas en la naturaleza, reducir la presión sobre las cuencas hidrográficas y generar acciones frente a la vulnerabilidad climática.
La alianza hace parte del programa “Agua y Ecosistemas Resilientes”, enfocado en la adaptación al cambio climático, la gestión integral del recurso hídrico y la conectividad ecológica en Cundinamarca.








